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Comenius, la aventura de la educación en uno de los países de la UE

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Comenius, la aventura de la educación en uno de los países de la UE

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Improvisar música con tus alumnos es algo poco común para un profesor pero cuando cambias de país tiendes a probar nuevas experiencias.

Eva tiene 25 años, es alemana y acaba de llegar a Lituania para realizar una ayudantía. Como ella, miles de jóvenes profesores forman hoy parte de esta nueva aventura en el extranjero.

“Hace tiempo que quería irme a otro país, explica Eva. No a un país que ya conociese por mis vacaciones o gracias a la televisión sino algo diferente. Por ello pensé que Lituania era la elección perfecta”.

Lituania también fue la elección de Carlos, de 32 años de edad, español y profesor de Ciencia.

Hace poco tiempo que ha terminado su ayudantía en Druskininkai y ha dejado huella entre los estudiantes. Carlos ha recibido ya cuatro ofertas de trabajo en Lituania.

“No es lo mismo ser profesor en tu propio país que en otro. Aquí el esfuerzo es doble pero la recompensa también puede ser mucho mayor. La verdad es que he aprendido mucho más aquí en tres o cuatro meses con esta ayudantía que a lo mejor si hubiese hecho diez masters”, asegura Carlos.

Eva pasa su primera semana sobre todo observando otras clases. Su nueva escuela se encuentra en la localidad de Kazlu Ruda y sigue el método Waldorf, un sistema educativo que enfatiza los papeles del arte y la creatividad.

Eva no habla lituano pero con ayuda de sus alumnos aprenderá mucho en las próximas semanas.

“Es difícil, pero he visto que los niños son muy valientes y quieren explicarme cosas y enseñarme lituano. Yo intento responder en alemán o en inglés. Es muy divertido”, dice.

Los responsables de la escuela están muy contentos de poder contar con Eva. Su mentora, Renata, hizo una demanda al programa europeo Comenius que ayuda a futuros profesores a pasar entre tres y diez meses en el extranjero trabajando en un colegio como ayudantes de un profesor.

“Es joven y los niños tienen mejor actitud hacia los profesores más jóvenes. El interés por estudiar alguna lengua extranjera aumentará, sin duda, porque con Eva experimentan por qué hablar otros idiomas es importante”, explica Renata.

Carlos ha aprendido a hablar lituano gracias a sus viajes por todo el país y sus salidas con los alumnos a uno de los muchos lagos que hay en
Lituania.

Pero no todo ha sido diversión, Carlos también ha creado un Club de Ciencia para crear un novedoso diccionario de términos nucleares en español y en lituano.

“Yo, como vengo del ámbito de la ciencia, no quería desarrollar una ayudantía lingüística y por ello he tratado de hacer cosas relacionadas con la ciencia y busqué algunos estudiantes a los que les gustase el tema y, después de clases, siempre trabajábamos con temas científicos o temas de ingeniería”, explica Carlos.

Carlos ha conseguido transmitir su energía a sus alumnos.

“Ha sido muy interesante conocer a Carlos, está lleno de ideas, es muy activo, es un ejemplo para nosotros”, afirma un alumno.

Poder enseñar un poco de gallego, su lengua materna, a sus estudiantes también ha sido una satisfacción para Carlos.

“Escuchar a alumnos lituanos recitando una poesía en gallego es casi como un milagro, casi me emociono, estoy muy contento, es un orgullo”, dice.

Uno de los estudiantes interpreta al piano una canción compuesta por el bisabuelo de Carlos, Eduardo Viscasillas.

Un regalo perfecto que Carlos recordará siempre que piense en el tiempo que ha pasado en Lituania.

Desde 2007, 7.500 profesores ya han participado en el programa europeo Comenius.