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Gadafi: el depredador sexual

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Gadafi: el depredador sexual

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Un año después de la muerte de Gadafi, con el país intentando aún levantar cabeza y mirar al futuro con serenidad, los secretos sobre el coronel empiezan a dejar de serlo.

Sobre todo los que se refieren a sus costumbres con las mujeres. Por ejemplo, las famosas amazonas que en teoría protegían su seguridad, eran más bien esclavas sexuales.

¿Sabían los dirigentes europeos que recibían a Gadafi que era un depredador sexual y que aprovechaba sus visitas para lo que él llamaba hacer compras?

En 2009 durante una visita a Roma, su versión sobre la emancipación de la mujer causa estupor a las 700 empresarias presentes.

Muanmar Gadafi:
“La mujer europea se ha emancipado, pero no voluntariamente ni para realizarse, sino por pura necesidad”

Abucheado por la asistencia, el amigo de Silvio Berlusconi a quien se dice que enseñó el trístemente célebre bunga bunga vuelve a jugar a la provocación un año después, también en Roma, convocando a 200 jóvenes que una agencia había seleccionado siguiendo tres criterios: ser jóvenes, guapas y mudas.

Gadafi promete a las asistentes un futuro brillante en Libia previa lectura del Corán.

Pero por aquel entonces, la Omerta era la regla.
Hasta que estalla la revolución. En marzo de 2011, esta mujer va a un hotel lleno de periodistas extranjeros y asegura haber sido violada por las tropas de Gadafi.

Meses después de la muerte de Gadafi, grupos de mujeres se echan a la calle para pedir al nuevo Gobierno indemnizaciones para las mujeres violadas por las tropas del Coronel durante la revolución.

Las violaciones como arma de guerra pero también mucho antes…como se empieza a saber poco a poco.

En octubre de 2011, el Coronel que aterrorizaba a su pueblo es salvajemente ejecutado.

Nadie sabe a ciencia cierta cuántas son sus víctimas. Lo que si se sabe es que muchas, por miedo o por verguenza, no hablarán jamás.

Sophie Mandrillon. euronews:
De Muanmar Gadafi se conocía el carácter lunático, tiránico, megalomaníaco, pero se habla menos de otro aspecto de su personalidad, el de violador en serie, el de depredador sexual.

Annick Cojean, reportera del periódico Le Monde, buenas tardes. Usted ha escrito un libro de testimonios sobrecogedores, “Las presas en el harén de Gadafi”, en el que cuenta cómo el exnúmero uno libio ordenó secuestros para violar y humillar a cientos de mujeres, aunque también hubo hombres. Cuéntenos como se lanzó en esta investigación.

Annick Cojean:
Fui a Libia en octubre de 2011, hace un año, para ver qué sucedía durante el final de la revolución. Aún no habían encontrado a Gadafi. Luego lo encontraron, lo capturaron y murió un día después de mi llegada a Libia.

Lo que quería era principalmente hablar con mujeres. Saber qué habían hecho durante la revolución, cómo habían sufrido y de qué forma se habían manifestado…

Habíamos visto en todos los medios a las mujeres tunecinas y a las egipcias, todas muy combatientes y combativas, presentes en las entrevistas, etc. Pero no se sabía nada sobre las libias.

euronews:
Cuéntenos como conoció a Soraya, secuestrada a los 14 años. Su testimonio es crucial, porque rompe la ley del silencio, se atreve a decir algo que todo el mundo sabía pero que callaba y sigue callando.

Annick Cojean:
La conocí cuando investigaba sobre las violaciones durante la revolución. La conocí por casualidad, y me contó que Gadafi la violó durante cinco años, y que se convirtió, ella no se atrevía a decir esa palabra, yo la digo, en su esclava sexual.

La cogieron en el colegio. Un día, el amo de Libia, el Guía, anuncia su visita a un colegio. La elegieron, al parecer, entre las niñas más guapas del colegio para ofrecerle un ramo de flores.

Cuando el Guía llegó, le dió el ramo y él le apretó la mano de una forma un poco extraña. La miró de arriba a abajo, glacial, tras sus gafas de sol, y le puso la mano sobre la cabeza.

Después, demasiado tarde, supo que era una señal para sus guardaespaldas que significaba: “quiero a ésta”.

Efectivamente, al día siguiente, tres mujeres llamaron a la puerta de la casa de sus padres. El coche venía directamente del cuartel donde se aloja Gadafi cuando está en Sirte, además es un coche oficial, con las banderas del Guía Libio….evidentemente, la joven se fue con las tres mujeres y con el chófer.

Estaba totalmente aterrorizada, le hicieron unos análisis de sangre, y eso es algo que se hacía sistemáticamente: Gadafi rodeado por sus enfermeras ucranianas que estaban ahí para hacer análisis de sangre a absolutamente todas sus presas.

Después, la metieron en la habitación de Gadafi, que estaba desnudo y que intentó cogerla…rápidamente, la violó y la golpeó.

euronews:
Usted cuenta la historia de Soraya, un ejemplo terrorífico de cómo el sexo era para Gadafi un arma de poder, un sistema de dominación, con sus cebos, sus maletas de diamantes. Gadafi actuaba así en Libia, pero también en el exterior.

Annick Cojean:
Sí, yo creo que muchos diplomáticos lo sabían. Sin duda no conocían la amplitud del sistema, su gravedad, las costumbres bárbaras de Gadafi.

Pero si se sabía que era un depredador. Alguien del ministerio de Exteriores francés me decía: “sí, por supuesto, la madama, es decir, la mujer más importante, la que estaba siempre detrás de Gadafi, ha sido recibida en reuniones diplomáticas del más alto nivel, siempre estaba allí. Se llama Mabrouka Chérif.

Ahora está en Libia, en arresto domiciliario pero de todas formas con cierta libertad de movimientos…cuando esta mujer venía, los servicios franceses la seguían, y un diplomático francés muy importante me dijo:” sabíamos perfectamente que venía a hacer sus compras”. Sus compras quería decir que venía a reclutar jovencitas que después acababan sistemáticamente en Trípoli, directamente en la habitación del Guía de Libia.

Euronews
Una última pregunta, ¿cómo está Soraya ahora?

Annick Cojean :
No muy bien, como la mayoría de jóvenes secuestradas en su más tierna edad y que han crecido en las celdas de Gadafi. Es una situación muy difícil.

Ellas formaban parte de la camarilla de Gadafi, llevaban uniforme, y para muchos revolucionarios, formaban parte del círculo del guía, y por tanto son eminentemente sospechosas. Por eso he escrito este libro, porque son ante todo víctimas.

euronews:
Annick Cojean, gracias por habernos hablado de su libro cuya lectura recomiendo.