Última hora

Última hora

Mitt Romney, la sorpresa de la campaña presidencial estadounidense

Leyendo ahora:

Mitt Romney, la sorpresa de la campaña presidencial estadounidense

Tamaño de texto Aa Aa

Malquerido por las bases ultraconservadoras del Partido Republicano, Romney ha llevado a cabo una campaña en la que sus meteduras de pata y sus imprecisiones han marcado los altos y bajos de un recorrido que empezó en las primarias cuando ni siquiera era el favorito.

A pesar de su nominación y de haber elegido al ultraconservador Paul Ryan como compañero de equipo, alcanzar a Obama en los sondeos parecía entonces imposible. Para los analistas, la suerte ya estaba echada. “Hay mucho nerviosismo entre los republicanos. Romney está llevando a cabo una campaña muy pobre desde que fue nominado, no hay duda de ello”, decía uno de ellos.

De hecho el candidato republicano fue acumulando errores. Durante su viaje al extranjero para reforzar su perfil en política exterior, Romney ofendió a los británicos al insinuar que no habían sabido organizar los Juegos Olímpicos.

Después fue el turno de los palestinos con esta frase que Romney pronunció durante su estancia en Israel: “es una gran experiencia estar aquí, en Jerusalén, la capital de Israel”.

Durante el debate de política exterior, el candidato republicano se mostró nostálgico del mundo bipolar de la Guerra Fría y no demasiado seguro en lo que a fronteras de países extranjeros se refiere.

“Siria es una oportunidad para nosotros porque juega un papel muy importante en Oriente Medio, sobre todo ahora. Es el único aliado de Irán en el mundo árabe, su salida al mar”, dijo.

Durante toda la campaña, Romney intentó llevar el debate al campo de la economía, terreno en el que se siente más fuerte. Tras burlarse de los electores demócratas asegurando que cuentan con el gobierno para que se ocupe de ellos, el exgobernador intentó explicarse empeorando aún más la situación.

“El enfoque del Presidente es muy atractivo para los que no pagan impuestos. Mi posición sobre la reducción de impuestos no es tan seductora, por eso no consigo atraerlos, no de una manera tan eficaz como lo haría con la clase media”, aseguró.

Y a pesar de todo y por sorpresa, será Romney quien gane ese primer debate contra Obama dedicado a la economía.

“El principio número uno es que no habrá reducción de impuestos que aumente nuestro déficit. Insisto en ello. No habrá reducción de impuestos que aumente el déficit. Pero sí quiero reducir la carga que pesa sobre aquellos que tienen ingresos medios. Si lo hago, entonces no podré reducir también lo que tienen que pagar los estadounidenses que tienen ingresos altos”, explicó.

Será a partir de ese momento cuando la carrera hacia la Casa Blanca empiece a desarrollarse de una manera totalmente diferente a la pronosticada por los sondeos unos meses antes.