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Me juzgan por el color de mi piel

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Me juzgan por el color de mi piel

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Para mucha gente, es un problema diario : se sienten juzgados, maltratados, a veces sufren situaciones peores… Todo debido a su color de piel.

Aunque existen leyes contra el racismo y la xenofobia, cambiar las mentalidades no es fácil ya que, como nos cuenta uno de nuestros entrevistados, “por lo general, todo el mundo acepta la existencia del racismo. No hay necesidad de acabar con esta cuestión. La sociedad no lo considera un problema serio.”

Una de las ciudades en la que más se lucha contra el racismo es Amberes, cuna de la industria del diamante y refugio de muchas comunidades. Un adolescente simpatizante de la extrema derecha fue condenado por crimen racista al haber tiroteado a varias personas en 2006. Una mujer embarazada originaria de Mali y una niña de dos años murieron. Una mujer turca resultó gravemente herida.

Tras este episodio, mucha gente salió a la calle. Pero a pesar de estos gestos de protesta y solidaridad, algunos aseguran que, en realidad, poco o nada ha mejorado desde entonces.

Algunos ciudadanos han denunciado un trato discriminatorio por parte de la policía que efectúa controles de carretera basándose en el color de piel de los conductores. Mohamed, que desciende de una familia marroquí, es uno de los que ha denunciado estas técnicas.

“Como ciudadano, sobre todo como descendiente de immigrantes, lo mínimo es poder hacer uso de nuestros derechos, abrir un debate, y dar a entender lo urgente de la situación. Porque el racismo, para aquellos que no lo han sufrido puede resultar algo abstracto, pero le aseguro que para otros les puede cambiar la vida.,” afirma este ciudadano belga.

Mohamed no se muestra demasiado optimista. Para él, la sociedad acepta y asume que ciertas minorías son objeto de discriminación en ciertos ámbitos como el alojamiento, la educación o el empleo.

Los asociaciones trabajan para que los ciudadanos estén al tanto de este problema y para que las víctimas rechazen el racismo. Omar Ba, forma parte de la Plataforma para las Comunidades Africanas.

Para él, “hay que hablar de estos problemas, aunque no haya una solución immediata, eso ayuda. Estar al tanto de lo que ocurre nos permite evaluar el fenómeno para así combatirlo. Creo que ésto también es responsabilidad de las autoridades, de los políticos y otros cargos europeos que deberían ayudarnos en esta batalla por la igualdad. Porque no sólo es un deber civil, es un combate que debemos llevar a cabo todos juntos.”

Las asociaciones aseguran que el mayor desafío es poner en obra este cambio de mentalidad y así evitar la exclusión. Muchas escuelas se han proclamado zonas anti-racistas.

En cuanto a las políticas europeas en materia de racismo y xenofobia, la Unión Europea evalúa en estos momentos la situación en los distintos Estados miembro.Pero para avanzar hay que acabar con los mensajes de odio que provocan comportamientos extremistas y favorecen el racismo.

“En los 90 podías distinguir con claridad los argumentos racistas ya que eran muy radicales. Iban dirigidos a los negros o a los árabes. Pero hoy en día, estos argumentos no son tan claros ya que se amparan en la cuestión cultural. Ahora se dice ‘no tengo nada en contra de los negros o de los árabes, sólo en contra de su cultura’. Y así creen que su visión es más aceptable. Es como si estuviesen haciendo una crítica pero en realidad no lo es, el resultado es el mismo: la exclusión,” asegura Mohamed

Para Omar Ba, “no nos hacemos demasiadas preguntas sobre el racismo brutal, primario y agresivo. Es verdad que existen casos aislados. Pero no es la tendencia actual. Hay un problema de racismo institucional, o sea un problema de la sociedad y creo que el Estado debe actuar yendo a los platós de televisión cuando por ejemplo hay un discurso que estigmatiza o cualquier forma de segregación o percepción negativa.”

Un encuesta realizada en 2012 indica que la discriminación sigue patente en Europa. La mayoría de los encuestados asegura que este racismo afecta en prioridad a los immigrantes.