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Monarquías europeas: el tabú de la abdicación

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Monarquías europeas: el tabú de la abdicación

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Rey o reina, para la mayoría es un cargo para toda la vida. Y la excepción confirma la regla. “Solo la voluntad de servir puede dar sentido a la realeza moderna”, dijo el día de su coronación la reina Beatriz de Holanda. Cada vez que Amsterdam se viste de naranja, color emblemático de la dinastía de los Orange-Nassau, rinde homenaje a esas palabras.

Con 75 años, la reina Beatriz cede el trono a su primogénito, Guillermo-Alejandro, de 46 años.

Pero aunque las leyes prevean la abdicación, la tradición entre monarcas desde hace siglos es aferrarse al poder de la jefatura de Estado, hasta que la muerte lo decida.

Europa occidental cuenta con 7 reinos, un gran ducado y dos principados, y en todos los casos se trata de monarquías constitucionales hereditarias.

En el trono desde 1952, con 87 años, Isabel II de Inglaterra no parece tener ninguna intención de abdicar a favor de su hijo, Carlos de Gales, pese a que éste último ya ha cumplido los 64. Es más, la soberana va camino a hacerse con el récord de duración de un reinado. Durante mucho tiempo se barajó la posibilidad de que fuera su nieto, Guillermo, quien recogiera el regio testigo, opción no contemplada por la Constitución británica. Pero su padre en los últimos años ha recuperado popularidad y se está tramitando una ley para igualar los derechos de sucesión entre hombres y mujeres. El bebé de Catalina será el primero en la línea sucesoria, sea cual sea su sexo.

Tampoco el rey de España, Juan Carlos I, da señales de querer abdicar pese a sus repetidos problemas de salud y a una cadena de escándalos a la que continuamente se añaden nuevos eslabones. En el trono español desde 1975, Juan Carlos de Borbón tiene también 75 años, la misma edad que Beatriz de Holanda. El príncipe Felipe, el heredero, 45. Porque en España todavía está en vigor la Ley Sálica, que da prioridad a los descendientes varones sobre las hembras. Aunque de momento el príncipe Felipe ha tenido dos hijas, las dos niñas, con Letizia.

El tema de la abdicación no es ningún tabú en el Reino de Bélgica, sino una decisión personal del soberano. Bélgica está dividida entre el norte, flamenco, y el sur, francófono, y aunque el monarca ha planteado su retiro, la difícil situación política de su pequeño reino le hace sentirse especialmente responsable. El rey Alberto II cumplirá 79 años en junio, y su hijo tiene ya 53. El Príncipe Felipe y su esposa Matilde son los herederos del trono.

En Bélgica desde 1991 está en vigor la primogenitura absoluta: el hijo mayor es el heredero al trono, cualquiera sea su sexo. Lo mismo que en las monarquías del norte de Europa. En Suecia se implantó la regla en 1980, y aunque no descarte la abdicación, la del rey Carlos XVI Gustavo no será ni mucho menos inminente pese a que varios sondeos abogan por un cambio en el trono en favor de la princesa heredera Victoria, de 35 años.

En 1990 se adoptó la primogenitura absoluta en Noruega. El rey Harlad V, de 75 años, ha declarado que será rey hasta que muera. Su hijo Haakon, de 39 años, es el heredero.

La reina Margarita II de Dinamarca , con 73 años, ya ha dicho que no comptempla la abdicación ni siquiera como una opción. Su hijo y heredero, Federico, de 44 años, va a tener que plegarse a lo que su madre, y la mayoría de los monarcas, creen y mantienen: que reinar es un encargo vitalicio.