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Más temores que esperanzas en el norte de Kosovo

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Más temores que esperanzas en el norte de Kosovo

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“Kosovo es Serbia”, esta es una de las frases que se podían leer durante las protesas de los serbios de Kosovo, el 10 de mayo, contra el reciente acuerdo celebrado bajo el auspicio de la Unión Europea para normalizar las relaciones entre Serbia y Kosovo. Con la esperanza de abrir las negociaciones de adhesión a la Unión Europea, Belgrado renuncia a su control sobre el norte de Kosovo, de mayoría serbia.

El compromiso se centra en la autonomía para los serbios que viven en Kosovo y en las competencias que asumirá la comunidad de municipios con mayoría serbia. Estamos en Mitrovica, en el norte de Kosovo. Por aquí pasa el río Ibar, que divide la ciudad en dos: la zona serbia al norte y la albanesa al sur. La población no quiere integrarse en Kosovo, de mayoría albanesa, ya que no reconocen la independencia declarada por Pristina en 2008. Y los responsables de las ciudades serbias del Norte amenazan con bloquear la aplicación del acuerdo. Muchos no están de acuerdo con el compromiso firmado, como Milos Subotic, que se encarga de las relaciones internacionales en la Universidad de Mitrovica. Subotic no tiene nada en contra de la independencia de Kosovo, dice, pero no entiende la separación del norte y Belgrado, donde las instituciones gestionan gran parte de la vida cotidiana de la comunidad serbia. Y eso les asegura un nivel de vida que cree que se va a perder.

Ivan Milanovic, que dirige el centro de salud del norte de Mitrovica, asegura que hay mucho puntos ambigüos en el acuerdo, sobre todo los que se refieren a la futura gestión de los servicios públicos. Y si deja de pertenecer a Belgrado, asegura, el sistema de salud se perderá por completo. El acuerdo también prevé la integración de las autoridades judiciales dentro del sistema jurídico de Kosovo, algo que también preocupa a juristas, abogados y demás profesionales que trabajan en el Norte de kosovo.

Aquí hay poca gente que ve el lado positivo al nuevo acuerdo, como Timohir Markovic, dueño de un centro comercial y de un hotel, que lo ve como una promesa para el desarrollo económico de la región y para la creación de puestos de trabajo gracias, sobre todo, al turismo.

Mientras tanto, la estabilidad no llega al norte de Mitrovica y la tensión se palpa en cada esquina. Prueba de ello son los contínuos ataques contra el personal de la oficina administrativa que se abrió el año pasado en el norte de la ciudad, bajo el auspicio del Gobierno de Kosovo.