Última hora

Última hora

Boracay: emociones fuertes en un paraíso natural

Leyendo ahora:

Boracay: emociones fuertes en un paraíso natural

Tamaño de texto Aa Aa

El archipiélago de Filipinas está formado por 7.107 islas, la más famosa es Boracay. Esta pequeña isla se ha convertido en un paraíso para las vacaciones y para los amantes del deporte. En esta segunda parte de nuestra serie Philippine Life descubriremos cómo es la meca del windsurf y el kitesurf y el Festival de los Botes Dragón.

La emoción se palpa en la isla. 900 palistas de todo el mundo están aquí para participar en el Festival de los Botes Dragón. Es la séptima vez que Boracay acoge el evento. Los equipos compiten por el primer puesto en las aguas cristalinas de la Playa Blanca.

“Es muy intenso, con todo este ambiente. Y se puede escuchar como todo el mundo te anima”, dice esta mujer.

“Realmente el ambiente es muy bueno. Nos gusta competir aquí. Aquí hay muchos equipos de diferentes países”, asegura este hombre.

“Siempre decimos que no hay que pararse cuando uno está cansado sino cuando ya ha llegado. Así que hay que seguir”, reponde esta mujer.

La fuerza y la resistencia son esenciales para ganar pero la clave aquí es el trabajo en equipo, como explica una de las organizadoras de la competición, Tootsie Ronnholm: “Lo primero que se necesita es disciplina. Si quieres ser un palista competitivo hay que entrenar todos los días. Y hay que tener espíritu de equipo”.

Los equipos se preparan con varios meses de antelación. Este es el equipo “Bugsay Boracay”, compuesto por cuarenta miembros. Entrenan cinco veces por semana. Entre sus integrantes hay personas de Filipinas, Suecia, Francia, Rusia, Suiza y Alemania. Saben que antes de la carrera hay que concentrarse bien.

“Cuanto más nos acercamos al agua, más nos emocionamos. Pero lo más fuerte es justo antes de comenzar la carrera, cuando cada barco se coloca en la línea de salida. Hay que remar hacia atrás y hacia delante para conseguir tener la posición correcta. Y entonces el corazón empieza a latir muy rápido”, dice Simone Bartmann.

El trabajo duro tiene su recompensa, el equipo tiene varias medallas. La coordinación es fundamental para que todo salga bien y al final se crean lazos entre ellos más allá de la práctica deportiva.

“Somos más que una familia. Estamos muy unidos y eso hace que la vida en Boracay sea todavía más maravillosa”, asegura esta mujer.

Boracay está situada a 300 kilómetros de Manila, a unos tres cuartos de hora en avión. Tiene poco más de 10 kilómetros cuadrados. En la década de los 70 la isla albergaba unos pocos pueblos de pescadores. Entonces fue descubierta por los turistas y poco después se convirtió en uno de los pricipales destinos del país para viajar.

Pero Boracay es más que un paraíso para las vacaciones y los amantes de windsuf y el kitesurf lo saben. En la Playa Bulabog el viento es perfecto entre noviembre y abril para practicar estos deportes.

Simone es dueña de una escuela de windsurf y kitesurf. Se enamoró del viento que corría en la isla nada más llegar. Asegura que el Kitesurf no es tan difícil como algunas peronas creen: “Incluso si parece duro los cuatro o cinco primeros días, luego es un deporte que se puede practicar con relativa facilidad. El Kitesurf atrae a mucha gente porque liberas mucha tensión. Puedes simplemente deslizarte por el agua o saltar y hacer un montón de cosas”.

En esta playa se organizan muchas actividades, como el campenoato de Asia de este deporte. Santi Borràs es monitor de Kitesurf. Dice que su primera temporada en Boracay ha sido buena y eso justifica la pasión que siente por lo que hace: “Es muy emocionante. Es la combinación del agua, el viento, los diferentes elementos. Solo nos movemos con eso y te deslizas. Yo lo llamo meditación porque estás tú solo con el viento y nada más. Es perfecto. Es precioso”.

Pero aquí no solo hay playas y deportes emocionantes. Filipinas también tiene un paraíso debajo del agua, considerado como uno de los más bellos del mundo. En la próxima edición de Philippine Life, decubriremos la bahía de Donsol, en la isla de Luzón. Nos sumergiremos bajo las olas para buscar el pez más grande del mundo: el gran tiburón ballena.