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Viaje por la herencia cultural de Filipinas

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Viaje por la herencia cultural de Filipinas

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Filipinas tiene una historia única. En la última edición de nuestra serie “Filipinas Life” visitamos tres lugares designados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Descubriremos la antigua ciudad española de Vigan y la iglesia barroca de Paoay. Pero comenzamos este viaje visitando las terrazas de arroz de Banaue.

Los filipinos las llaman la octava maravilla del mundo. Los españoles creían que eran las escaleras del cielo. Estamos en las terrazas de arroz de la remota región montañosa del norte del país. Uno de los lugares más bonitos aquí es Batad. A su alrededor las terrazas de arroz conforman una especie de anfiteatro. Fueron construídas hace dos mil años por la tribu Ifugao. Los métodos tradicionales para la producción de arroz han sido transmitidos de generación en generación.

“Cada mañana hacemos lo mismo. Antes de ir a trabajar a los campos preparamos el arroz, lo golpeamos con fuerza así cuando lleguemos de trabajar por la tarde estará listo para hacer la cena”, explican dos señoras.

Rosalia Buya y Tessie Mannod han pasado toda su vida en Batad. Cada una tiene siete hijos que las ayudan en sus tareas diarias. Aprendieron a trabajar con el arroz cuando eran pequeñas. Las tareas de hombres y mujeres son diferentes y se realizan por separado.

“El trabajo de hombres y mujeres es diferente. Las mujeres preparan y limpian los campos de arroz y las paredes de las terrazas. También plantamos el arroz. Los hombres reparan las paredes y preparan el suelo de cada terraza”, explican.

El trabajo es duro por ello muchos jóvenes han probado suerte en la ciudad. Los habitantes de Batad esperan que su herencia sea preservada.

“No podemos abandonar los campos de arroz, tenemos que preservarlos. Estas terrazas tienen un gran valor sentimental para nosotros”, asegura Webber Chuccar, guía de la zona.

Aquí las tradiciones sagradas son muy importantes. El dios del arroz, Bulol, juega un papel esencial.

“Durante la cosecha tenemos algunos rituales. Creemos que el dios del arroz es quien protege las terrazas. Gracias a ello, los enemigos del arroz como pájaros o ratas no se acercan”, afirma Chuccar.

En Filipinas podemos encontrar una agradable mezcla de culturas. Al norte de Batad se encuentra la ciudad de Vigan, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es el ejemplo de ciudad colonial española mejor conservada en Asia. Sus habitantes siguen viviendo en casas con siglos de historia.

“Vigan es una mezcla de Oriente y Occidente, aquí está lo mejor de cada mundo. Convencimos a los propietarios para que abriesen la parte de abajo de sus casas y así recuperar su antigua condición de tiendas. Poco a poco la vida volvió a Vigan”, nos cuenta Eva Marie S. Medina, alcaldesa de Vigan.

Apenas unos 60 kilómetros más al norte visitamos la Iglesia de San Agustín de Paoay. Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura barroca del terremoto. Sus paredes han conseguido soportar más de 50 terremotos en los últimos tres siglos. Se trata de una fusión de diseños europeos y locales.

“Los constructores filipinos no sabían a qué se parecían las iglesias en Europa, no tenían experiencia en ese tipo de construcciones. Así que crearon iglesias barrocas basándose en sus propias interpretaciones”, explica Bernardo Guerrero, investigador. Puede verse el amor con el que construyeron esta estructura, con la esperanza de que se mantuviese en pie para siempre”.