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El valor de la corona de Bélgica


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El valor de la corona de Bélgica

El rey Alberto II de Bélgica cederá este domingo el trono a su hijo el príncipe Felipe, tras 20 años de reinado. Y no ha elegido un día cualquiera, es el día de la fiesta nacional. Thomas de Bergeyck, presentador de un programa sobre la casa real en una cadena belga, explica el significado de este día. “Es un bonito regalo que el rey Alberto II le ha hecho a su hijo Felipe. Imagínese, que el primer día de reinado sea el 21 de julio, que es el día en que juró el primer rey de los belgas. Fue en 1831, Leopoldo I, en la plaza real, introduciendo una nueva monarquía en Europa, la monarquía belga. Y bien, 180 años más tarde el príncipe Felipe será rey el 21 de julio.”

Tras el anuncio de su abdicación a principios de mes, el rey Alberto II ha sido alabado por mantener la cohesión de un país dividido en dos comunidades: la francófona y la flamenca. Algunos le han escrito unas palabras de despedida en el ayuntamiento de Bruselas.
“He escrito que quiero que Bélgica vuelva a encontrar la unidad y que el rey garantice esa unidad. Es lo que deseaba mi abuelo, que sirvió toda su vida en el ejército belga, que estuvo prisionero cuatro años en Alemania, y para él fue muy importante, y en cada fiesta nacional ponía la bandera.”

Y están los incondicionales. En Bruselas un peluquero dedica su escaparate a la familia real. Para él, Alberto II ha sido un buen mediador político. “¿Es el que arregló el último gobierno, no? Si no lo hubiésemos tenido, no tendríamos gobierno todavía.”

Pero entre los jóvenes no hay mucho entusiasmo sobre lo que pasa en palacio. “En mi entorno, tengo la impresión de que no hay mucho interés en el tema.”

La abdicación se firmará este domingo a las diez y media, seguida de toda una jornada de ceremonias, la mayoría ya previstas para la fiesta nacional. El rey Felipe tendrá 10 meses de trabajo antes del primer gran reto: las elecciones legislativas, que volverán a poner la unidad del país a prueba.

Audrey Tilve, euronews: Dave Sinardet es doctor en Ciencias Políticas y profesor en la Universidad Libre de Bruselas. La percepción de los belgas sobre la monarquía no es la misma en el norte que en el sur del país, flamencos o valones. Los flamencos tienen fama de ser más republicanos, y la prensa flamenca no es amable con la familia real. ¿Cómo se explica esta diferencia?

Dave Sinardet: Creo que hay, en parte, también cierta hipocresía. Creo que la parte flamenca, la clase política especialmente, critica más abiertamente o pone en duda algunos aspectos de la monarquía. Del lado francófono, puede que sea un poco más encubierto, menos público. Tiene que ver con el hecho de que todo el debate sobre la monarquía se entremezcla un poco con el debate sobre el futuro de Bélgica. En Flandes, ahora tenemos el principal partido flamenco, la Nueva Alianza Flamenca, que es separatista y nacionalista, y es crítico con la monarquía porque lo ven como un símbolo belga. Y esto hace que las críticas hacia la monarquía se escuchen más fuertes en Flandes que del lado francófono, donde hay cierto consenso sobre una Bélgica federal y esto se traduce en un cierto consenso también sobre la monarquía.

euronews: A menudo decimos que el rey representa los cimientos del país, un país atravesado por esa fractura norte – sur. ¿Es cierto? ¿Sigue siendo el caso hoy?

Dave Sinardet: Es cierto que se considera al rey como un símbolo de Bélgica porque bueno, al final, es el rey de todos los belgas, representa un poco el Estado de identidad nacional belga, pero al mismo tiempo, no creo que la suerte de Bélgica dependa de la monarquía. Creo que sería posible tener una república en Bélgica con un presidente electo, y sobre todo si ese presidente fuera elegido por todos los belgas. Podría convertirse en una especie de símbolo o de representanción de la unidad de Bélgica.

euronews: Para usted, ¿el monarca no es forzosamente un factor de estabilidad a largo plazo?

Dave Sinardet: Se puede considerar como un factor de estabilidad simplemente porque generalmente reinan durante varias décadas mientras que los políticos cambian, y cada vez más rápido. Pero no creo que para la existencia de Bélgica como Estado o como país, la monarquía sea en sí realmente algo imprescindible o necesario.

euronews: Para terminar, unas palabras sobre estas celebraciones, finalmente más sobrias, sin otros monarcas extranjeros… El programa sigue siendo el mismo con respecto a la fiesta nacional. Es muy diferente de lo que se hizo en Holanda hace tres meses cuando la reina Beatriz cedió el trono a su hijo. ¿Por qué?

Dave Sinardet: En parte, tiene que ver con el hecho de que no había mucho tiempo, el rey Alberto anunció su abdicación hace dos semanas. Así que todo tenía que hacerse rápido. Al mismo tiempo, creo que el gobierno quería evitar ponerse mucho en el punto de mira montando un gran acontecimiento porque entonces la controversia en torno a la monarquía, en torno a los poderes políticos del rey, principalmente en Flandes y en la Nueva Alianza Flamenca podría volverse más fuerte. Así que supongo que eso ha influido también, pero el poco tiempo hacía ciertas cosas imposibles.

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