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Garzón: "No estoy tan loco como para no frenar"

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Garzón: "No estoy tan loco como para no frenar"

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El maquinista del tren siniestrado el 24 de julio en Santiago de Compostela narra los momentos previos al descarrilamiento del Alvia que cubría la ruta Madrid-Ferrol. Setenta y nueve personas murieron como consecuencia del accidente. Sesenta y un heridos siguen ingresados en hospitales gallegos. Trece de ellos se encuentran en estado crítico.

El diario El País ha publicado en su edición de este miércoles la transcripción del interrogatorio judicial del pasado domingo. Francisco José Garzón, de 52 años, explica que no sabe qué iba pensando justo antes de llegar al barrio de Angrois. Cuando el juez le pide que haga un esfuerzo para intentar entender lo ocurrido, le dice: “sinceramente no lo sé, no estoy tan loco como para no frenar”.

El maquinista sí activó el freno en el último momento, “el neumático,etcétera, todos”. Las cajas negras han revelado que el tren circulaba a 192 kilómetros por hora unos kilómetros antes del lugar del accidente y que el maquinista frenó antes de descarrilar a 153 km/h en una curva en la que la velocidad estaba limitada a 80 km/h. Garzón asegura que al entrar en los túneles no se da cuenta de que está en ese tramo y no reduce.

El maquinista reconoce que una vez en la curva ve venir la catástrofe: “ya veo que no la paso, veo que no la paso” y que inmediatamente después del accidente llama al servicio de incidencias de Renfe para que se active el protocolo de emergencia. “Tras volcar, lo primero que tiene que hacer cualquier maquinista o trabajador es llamar. Dije que había muchísimos muertos porque era inevitable. A la velocidad que iba, aunque no pudiera ver hacia atrás, yo sé lo que llevo entre manos y sé que ahí tenía que haber desgracia”, explica.

El día del accidente, Garzón no había bebido alcohol “lo único, café”. En la cabina llevaba un Ipad que sólo utilizó para sus labores profesionales, no para consultar Facebook ni el correo electrónico. Tenía abierto el libro de órdenes descargado de una página de Renfe y la ruta. “Cuando voy trabajando y llevo el Ipad, lo llevo para trabajar y no lo saco de esa página”, asegura.

Aunque cuando prestó declaración ante el juez no lo menciona, el análisis de las cajas negras ha demostrado que el maquinista hablaba por teléfono cuando el tren volcó. Garzón había recibido una llamada de un empleado de Renfe minutos antes del accidente.

Tras su declaración ante el juez, el maquinista fue puesto en libertad con cargos y sin fianza, al considerar que no hay riesgo de fuga ni de destrucción de pruebas. Se le imputan 79 homicidios por imprudencia profesional y diversos delitos de lesiones.

  • Picture by Óscar Corral

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