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Combatiendo las "drogas legales"

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Combatiendo las "drogas legales"

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Es un auténtico dolor de cabeza para los políticos de toda Europa: Combatir el aumento del uso de sustancias psicoactivas legales. ¿Cómo se aseguran las autoridades de que esas imitaciones de drogas ilegales no suponen un riesgo serio para la salud de sus ciudadanos?

Evitar su venta es difícil por una sencilla razón, que nos explica un joven consumidor preguntado sobre el registro que unos agentes están haciendo a una tienda que propone estos productos. Su respuesta es clara: “Es estúpido porque todo aquí es legal. No va contra la ley”.

En 2012 se identificaron en Europa hasta 73 nuevas sustancias de este tipo. Algunos países son duros con este tema, otros más flexibles. Se espera que Bruselas proponga en breve regulaciones sobre estas nuevas drogas.

Su venta se da a menudo en internet pero incluso se pueden comprar en tiendas especializadas. Es el caso de Letonia, ejemplo de nación tratando de encontrar un equilibrio. Hay una lista de sustancias prohibidas al estar probado que son dañinas, pero cada semana surgen nuevas drogas.

La policía no puede hacer nada ya que estas nuevas sustancias aún no han sido prohibidas. No obstante, agentes de paisano comprueban en Riga más de 100 tiendas que proponen este tipo de productos. Acompañamos a un grupo de agentes en una de sus visitas para comprobar que no se vende nada ilegal.

En esta ocasión los policías descubren que todo lo ofrecido es legal aunque reconocen que se puede presionar de otras formas. Colaboran con inspectores de hacienda, bomberos y otro tipo de funcionarios para ver si encuentran otras razones para limitar el número de este tipo de negocios.

En este caso se alegan siete violaciones administrativas. El joven cliente defiende la tienda. “Consumo un par de veces al mes”, nos asegura. Queremos saber más.

Pregunta: ¿Por qué?

Respuesta: “No sé. Me siento deprimido y quiero fumar y relajarme”.

Pregunta: ¿Funciona?

Respuesta: “Si, bastante bien”

Pregunta: ¿Qué sientes?

Respuesta: “Qué puedo decir? No es nada especial. Es una especia, no es marihuana. Es parecido al té. Beves té y te sientes bien”, concluye.

Los jóvenes son los principales consumidores de estas drogas legales, como explica Andrejs Grisins, máximo responsable de la policía criminal letona: “La lucha contra los narcóticos legales, o como se dice popularmente, “los nuevos narcóticos”, es una prioridad para la policía criminal porque nos preocupamos por la salud de la juventud. Para la gente que vende estas sustancias, los clientes potenciales son los jóvenes. Para nosotros es crucial luchar contra ellos”.

El gran debate se centra en el riesgo que suponen estas drogas legales, que causan cada vez más muertes. Descubrir qué hay en los productos es difícil.

Un ex drogadicto y ex convicto que prefiere mantener el anonimato asegura que algunas de estas sustancias, consumidas incluso por niños, están entre las más peligrosas.

“Si lo usas es como golpearte en la cabeza. Tu cabeza explota. Lo probé un par de veces y entendí que no era para mí, que no sobreviviría mucho si consumía esta droga”, nos dice.

Tratar al cada vez mayor número de consumidores de estás sustancias que necesitan ayuda médica es todo un desafío. También aumenta el número de casos en los que se necesita ayuda de un laboratorio para saber exáctamente qué ha consumido la persona afectada.

“Los jóvenes que fuman estás mezclas de hierbas pasan a un estado incontrolable, tanto si lo han hecho en la calle como en casa. Y cuando están en ese estado psicotrópico nos los traen. Es muy difícil identificar qué han usado exactamente, porque se añaden nuevas sustancias continuamente y no podemos identificar todas”, aclara la doctora Astrida Stirna, especialista en adicciones del Ministerio de Salud.

Pero además de valerse de la ley y de los controles policiales, los expertos defienden que otro punto clave es el trabajo de prevención y para aumentar la concienciación pública sobre los posibles peligros. En Letonia, trabajadores del sector sanitario intentan hacer llegar el mensaje a los jóvenes, por ejemplo visitando colegios, pero también recuerdan que es igualmente importante trabajar con los padres.

Así lo ve Anna Auzina, del departamento de promoción de la salud y prevención del concejo de Riga: “Por supuesto, la educación es muy importante, pero en la mayoría de casos depende de la familia, de lo que pasa dentro de la familia. Si no hay ningún apoyo, un especialista no puede ir, decir que tomar drogas es malo y esperar que su mensaje tenga efecto”.

Los controles son la medida más habitual y la duda de cuándo aplicar una prohibición es una de las principales preocupaciones. Otra prioridad es cómo mejorar la rápida detección de sustancias peligrosas y asegurarse de que los países puedan compartir esa información rápidamente.