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¡Quiero un abogado!

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¡Quiero un abogado!

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“Si alguien es detenido por la policía, ¿qué derechos tiene en esa primera etapa de la detención? ¿Puede hacer una llamada o tener acceso inmediato a un abogado? Por el momento eso depende del païs en el que se encuentre”, dice Seamus Kearney, de Euronews.

“Cuando me arrestaron, no se respetaron mis derechos. Fue degradante”, dice esta mujer. “Si hubiera tenido un buen abogado, no me habrían condenado, ya que él habría visto que no habían pruebas para detenerme”, agrega.

Muchas han sido las denuncias por injusticia que se han interpuesto en la Unión Europea. A finales de año, sin embargo, se adoptarán de manera oficial nuevas normas europeas.

Los casos en que los sospechosos son retenidos durante días sin contacto con el exterior dejarán de ser una realidad.

Después de que Francia fuera condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y por el Consejo constitucional galo, París reformó su legislación en 2011.

Anteriormente, un sospechoso no tenía derecho a guardar silencio, estar acompañado de un abogado durante el interrogatorio o informar de su arresto a alguien.

Euronews ha hablado con una mujer detenida en 2004 tras ser acusada de un fraude empresarial que ella negó.

Después de permanecer tres días sin asesoramiento legal, está convencida de que no habría pasado un año en prisión si la ley hubiera sido diferente.

“Al no poderte comunicar con el exterior, tienes que ser fuerte. Lo pasé muy mal, fue algo doloroso, pero fue peor aún para mis hijos, que no sabían cuánto duraría la situación. Mi único deseo era contactar con mi abogado, pero me lo denegaron”, comenta la ciudadana.

La mujer, de 60 años, dice que fue insoportable estar sola sin asesoramiento y sin nadie que se interesara por su estado.
Inmediatamente después de ingresar en una celda, enfermó.

“Normalmente en las celdas había vómitos, excrementos y orina. Incluso en las mantas. Me trataron de una manera muy primitiva”, manifiesta. “Pero lo hacen a propósito, quieren que te vengas abajo, y es lo que sucede. Anímicamente te destrozan”, añade.

El consejo que representa a los abogados en Francia centró esfuerzos para impulsar un cambio en la ley.

En el pasado, los abogados podían pasar treinta minutos con el sospechoso, pero consideraban que era vital estar presentes en los interrogatorios.

“Hay problemas en cuanto a la comprensión de las preguntas de los policías. También con la presión a la que someten al interrogado. Sabemos de gente que ha admitido hechos que no ha cometido al estar bajo presión”, afirma Philippe Chaudon, abogado francés. “Por ello pueden haber problemas al declarar, estás aislado del mundo. Esto ha cambiado con la reforma, pero antes te quitaban las gafas, el teléfono y no podías hablar ni con tus hijos ni con tu pareja. No sabías qué sucedía en el exterior, y esa situación se podía alargar a las 48 e incluso a las 96 horas, según el caso”, prosigue.

Por ahora, la legislación en materia de custodia policial difiere mucho de un país de la Unión a otro.

Pero tras un avance en las negociaciones entre el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros a principios de este 2013, se prevé una armonización de procedimientos durante los próximos tres años.

También se espera que la reforma garantice la confidencialidad de las reuniones y el contacto entre el abogado y el detenido.

“Pero, por supuesto, la reforma no solo concierne a abogados y detenidos, sino también a los agentes. Cualquier cambio de procedimiento afecta, en gran medida, su trabajo diario”, asegura Kearney.

Los últimos acontecimientos han provocado una protesta en el seno de la policía francesa.

Algunos agentes aseguran que hay que llevar a cabo una reflexión sobre cómo se pueden llevar a la práctica estos nuevos procedimientos.

“Los agentes de policía hoy en día son el primer eslabón en la aplicación de estas reformas europeas. Es crucial tener en cuenta sus necesidades, protegerlos, y darles todo lo que necesitan en su día a día”, expresa Stéphanie La Rosa, policía miembro del sindicato policial Alliance. “Ven la reforma de la custodia policial como un problema. Se sometieron a ella faltos de preparación, sin estar entrenados y sin recursos para asumirla”, concluye.

Las asociaciones de ciudadanos, sin embargo, opinan que se necesitan más reformas.

Consideran que los avances en el acceso a un abogado son un paso hacia delante, aunque se requieren cambios de manera urgente.

“Una de las prioridades es tener acceso a los informes policiales, ya que el abogado, que debe aconsejar al cliente, informarle de sus derechos y defender sus intereses, no conoce los detalles de las acusaciones. Sabe cuál es el objeto de la detención, pero no sabe quién le acusa, sobre qué motivo ni sobre qué fundamento”, arguye Jacques Montacié, miembro de la Liga francesa por los Derechos Humanos.

Mientras tanto, se sigue trabajando en otras cuestiones. Entre ellas si se debería tratar de forma diferente a los sospechosos de casos muy graves, como de terrorismo, y si los detenidos deben tener derecho a un abogado aunque no puedan costearse uno.