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Exoesqueletos en marcha

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Exoesqueletos en marcha

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Marius Ciustea tiene 19 años. Se quedó parapléjico recientemente a causa de un accidente de tráfico. Hoy vuelve a sonreir.

Marius Ciustea, víctima de paraplejia:
“Me hace feliz el poder volver a ponerme de pie, poder caminar, desplazarme aunque solo sea un poco. Espero que, algún día, mis piernas vuelvan a recuperar su fuerza y sensibilidad.”

Los científicos que han ideado y puesto en práctica este exoesqueleto robótico forman parte de un proyecto de investigación de la Unión Europea.

Los neurólogos y fisioterapeutas implicados confían, plenamente, en las ventajas de este prototipo.

Federica Tamburella, fisioterapeuta de la Fundación del Hospital Santa Lucia Hospital:
“Con técnicas de rehabilitación convencionales, estos pacientes serían incapaces de caminar solos ayudados por estas barras paralelas. Les sería imposible volver a sentir la sensación de caminar. Este exoesqueleto pemite a los pacientes recuperar esa sensación de dinamismo de manera natural. El exoesqueleto les permite mover las caderas, objetivo último de toda técnica de rehabilitación.”

Marco Molinari, neurólogo de la Fundación del Hospital Santa Lucia:
“Es fundamental para mis pacientes desde un punto de vista psicológico. Para ellos es un gran paso a delante, incluso, aunque sea breve, el hecho de dejar la silla de ruedas y volver a levantarse, estar a la altura de un adulto y mirarle a los ojos de igual a igual.”

Los investigadores van mucho más allá … su sueño es conseguir que los pacientes parapléjicos puedan volver a caminar ellos solos, controlando el exoesqueleto con sus cerebros.

Una idea ambiciosa pero prometedora.

Michel Ilzkovitz, ingeniero de telecomunicaciones y coordinador de del proyecto Mindwalker en el Servicio de Aplicaciones Espaciales:
“Trabajamos en un sistema capaz de controlar el exoesqueleto detectando las señales nerviosas que envía el cerebro. Todavía no lo hemos conseguido por varios motivos: en primer lugar, el cráneo funciona como barrera entre las señales nerviosas y los instrumentos diseñados para detectarlas. Eso significa que, a veces, estas señales no son lo suficientemente nítidas para ser utilizadas. También, tenemos que solventar el problema generado por las vibraciones que produce el propio exoesqueleto. Es un ruido constante que distorsiona la calidad de las señales nerviosas y eso dificulta su explotación.”

Los científicos han buscado otras vías para acceder al cerebro y así poder superar estas dificultades al capturar las señales nerviosas a través de los ojos.

El objetivo es ayudar a la retina a estimular el cerebro para poder identificar y aislar las señales nerviosas que éste envía, señales, potencialmente, capaces de controlar el exoesqueleto robótico.

Guy Cheron , neurofisiólogo de la Universidad Libre de Bruselas:
“Sabemos, por ejemplo, que enviamos imágenes a la retina con una cierta longitud de onda. El cerebro puede aislar esa longitud de onda y así leer los impulsos nerviosos que enviamos. Los ingenieros y neurocientíficos, al identificar estas longitudes de onda son capaces de filtrar las señales que produce el cerebro y utilizar solo las que se encuentran en determinada frecuencia. Todas esas ondas pueden ser capaces de controlar el exoesqueleto.”

Los científicos confían en obtener resultados a corto o medio plazo y así aportar soluciones concretas a las personas que sufren paraplejia.

Michel Ilzkovitz, ingeniero de telecomunicaciones y coordinador de del proyecto Mindwalker en el Servicio de Aplicaciones Espaciales:
“Creemos que este sistema podrá salir al mercado en un periodo de tres o cinco años. Para ello tendremos que conseguir un sistema más robusto, fácil de manejar y menos caro.”

mindwalker-project.eu