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La cara humana del temible militar y político

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La cara humana del temible militar y político

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Vivo o ahora fallecido, el legado de Ariel Sharón continúa dividiendo. Ha sido igualmente denigrado y alabado políticamente, aunque también ampliamente recordado como militar, como un líder fuerte y decidido. Para hablar de la época que pasó en el Ejército tenemos a Adi Vinner, su especialista en comunicaciones durante la guerra del Yom Kippur.

Euronews: ¿Qué puede decirnos sobre cómo era trabajar y servir con Sharón en aquellos tiempos?¿Cómo fue de crucial su papel?

Adi Vinner: En primer lugar, fue como trabajar con una leyenda viviente. Cuando fui a trabajar con él, ya era una leyenda. Su legado data de los tiempos de la Unidad 101, que él creó, y la Guerra de los Seis Días en 1967. Así que cuando yo trabajé con él, trabajaba con una leyenda. Parecía un gigante, física y moralmente. Y su contribución a la guerra del Yom Kippur fue que le dio la vuelta cuando cruzó el canal de Suez en contra de las instrucciones de sus superiores. Fue la persona más importante en esa guerra.

E: Usted vivió y trabajó con él en ese periodo de dos meses. ¿Cuál era su relación con otros soldados, los de rango menor y sus subalternos?

A.V.:Casi como un padre. El podía salir por las noches y mirar si la gente estaba dormida. Saludaba y comía con la gente. No tenía un comedor para superiores ni nada por el estilo. Era muy afable y comunicativo. Como un padre, como un oso de peluche. Tan duro como era y realmente pensábamos que era un oso de peluche.

E: También he oído que hubo un famoso incidente entre la gente que servía con él en esos tiempos, con dos vacas involucradas.

A.V.:Cierto. Después de que la guerra terminara nos dimos cuenta de todas las vacas solitarias que había en la orilla oeste del canal de Suez y había algunos carniceros entre nosotros. Las dispararon, las aderezaron, las prepararon y luego los médicos vinieron y dijeron “no, no pueden tocar esta comida, no ha sido examinada y podría ser mala para su salud, etcétera, etcétera”. De hecho pararon la fiesta antes de que comenzara. Alguien corrió a decírselo a Sharon y vino con el superior médico. Se sentó, puso sal en su filete y empezó a comer y le dijo que se sentara también a comer. Después, por supuesto, todos nos unimos y fue una gran fiesta. Ese es el tipo de hombre que era. Las reglas no importaban Si los soldados querían comer, comían.

E: Se ha dicho que era alguien, y esa historia quizá lo simboliza, que no respetaba las reglas. ¿Es así como le recordará?

A.V.:No, no creo que no respetara las reglas. Creo que pensaba que las reglas eran secundarias con respecto a la realidad y, si las reglas estaban equivocadas, no debían ser obedecidas. Él no luchaba de acuerdo al procedimiento y por eso ganó. Fue simplemente un innovador y una persona que sabía lo que quería hacer. Estaba motivado por los objetivos y todo lo que quería era alcanzarlos. Y lo hizo. Lo hizo. Las reglas eran equivocadas.