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La diplomacia del fútbol

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La diplomacia del fútbol

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Nuno, Lisboa:
“Con el Mundial de fútbol, Brasil va a ser el centro de los medios de comunicación del mundo entero. ¿Más allá de su nivel deportivo excelente, del lado festivo y los efectos en su economía? ¿Podemos decir que el deporte puede ser un arma diplomática?

Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas, IRIS, París:

“Sí, estoy de acuerdo, fue el propio ex presidente de Brasil, Lula, que defendió la candidatura de Brasil para la organización del Mundial en 2014, quien dijo: “es un honor para nuestro país”. Cuando se organiza una gran competición ya sea un Mundial o los Juegos Olímpicos, el país acapara la atención internacional. Esa es la primera victoria, no solo en el terreno deportivo, si no, también, el hecho de poder organizar una competición de esa envergadura es, en sí, una victoria enorme.”

Muchos países buscan organizar algo parecido, la competencia entre ellos es feroz. La época en la que América del Sur y Europa se repartían la organización del Mundial se ha acabado. África también lo ha albergado, Asia y Estados Unidos, el próximo tendrá lugar en Rusia y luego Catar.

El fútbol se ha mundializado y las candidaturas para organizar este evento se han extendido a todo el planeta. También, hay que tener en cuenta el papel que desempeñan las redes sociales, las televisiones, las plataformas mediáticas hacen que, lo que antes era reservado, ahora, puede ser visto por centenares de millones de espectadores.

El deporte ha adquirido una gran importancia, ocupando mucho espacio en los medios de comunicación, en la sociedad, se ha convertido en el reflejo de la vitalidad de las naciones, de la imagen que quieren dar. En un mundo globalizado, en el que se cree que las fronteras y las identidades nacionales son cada vez más difusas, el deporte les da un nuevo sentido. Los franceses animarán a su equipo al igual que los belgas que, por otro lado, están muy divididos entre las sensibilidades flamencas y valonas. Los Estados ya sean los antiguos como los nuevos defenderán los colores de sus selecciones, de sus equipos. Finalmente, los jugadores son diplomáticos con pantalón corto.”

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