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Felipe VI promete austeridad y renovación

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Felipe VI promete austeridad y renovación

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Relevo monárquico en España. El rey saliente pasa el testigo a su hijo. Felipe VI tiene ante sí nuevos retos y tendrá que ganarse la legitimidad de la calle que Juan Carlos I sí tuvo por su papel durante la Transición española.

Acompañado de la princesa de Asturias, su heredera, y la Reina doña Letizia, el nuevo monarca ha jurado la Constitución en una sesión conjunta de las Cortes Generales. Un Asambla ultraprotegida por un despliegue de seguridad que no ha permitido que se acerque a este lugar simbólico ninguna voz discordante.

En su primer discurso como Rey, Felipe VI se ha comprometido a “una Monarquía renovada para un tiempo nuevo”, y ha tenido recuerdos para los desempleados y las víctimas del terrorismo.

Ha comenzado con palabras afectuosas para el rey saliente, su padre, que no ha asistido a la ceremonia en las Cortes para no restar protagonismo al nuevo rey:

“Ante sus Señorías y ante todos los españoles, quiero rendir un homenaje de gratitud y respeto hacia mi padre, el Rey Juan Carlos I. Un reinado excepcional pasa, hoy, a formar parte de nuestra historia con un legado político extraordinario.”

Acto seguido rendía, también, un obligado tributo a su madre, la reina doña Sofía:

“Y me permitirán, también, Señorías, que agradezca a mi madre, la Reina Sofía, toda una vida de trabajo impecable al servicio de los españoles. Su dedicación y lealtad al Rey Juan Carlos, su dignidad y sentido de la responsabilidad, son un ejemplo que merece un emocionado tributo de gratitud”.

El rey Felipe VI no se ha limitado a enumerar sus obligaciones institucionales, también ha buscado la legitimidad de la ciudadanía a través de un compromiso que ha resumido así: “Hoy, más que nunca, los ciudadanos demandan con toda razón que los principios morales y éticos inspiren y la ejemplaridad presida nuestra vida pública. Y el Rey, a la cabeza del Estado, tiene que ser no sólo un referente sino también un servidor de esa justa y legítima exigencia de los ciudadanos.”

En dos ocasiones ha repetido la que puede ser la frase clave de este discurso: “Éstas son, Señorías, mis convicciones sobre la Corona que, desde hoy, encarno: una Monarquía renovada para un tiempo nuevo.”

Austeridad y renovación esas son las principales ideas que ha recogido la prensa tras su discurso. Felipe VI ha dejado claro que la Corona requiere cambios. Ha señalado dos veces que se compromete a una “Monarquía renovada para un tiempo nuevo”. Su discurso ha estado centrado en el futuro y su compromiso para ganarse el respeto de la ciudadanía.

Francisco Fuentes, Euronews:

Es momento de analizar el discurso del rey, el primero de Felipe VI como monarca. Para ello nos acompaña desde Barcelona, el especialista en comunicación política Antoni Gutiérrez-Rubí. Antoni, ¿qué le ha parecido el discurso?

Antoni Gutiérrez-Rubí: Bueno, el discurso ha estado muy elaborado y muy bien preparado. Felipe VI ha tenido tiempo de cuidar los detalles y ha establecido, yo diría, tres grandes principios. Uno, el sometimiento, como no podía ser de otra manera, al Parlamento y a los Poderes Públicos. Es decir, una monarquía constitucional y una monarquía parlamentaria. El segundo, la ejemplaridad. Él se compromete a comportarse de manera que los ciudadanos se sientan orgullosos y bien representados, en el aspecto moral y ético, por parte del Jefe del Estado. Y el tercer principio, es que ofrece modernidad en toda su plasticidad.

Euronews: Si tuviera que ponerle una nota de 0 a 10 ¿suspenso, aprobado, notable o sobresaliente?

Gutiérrez-Rubí: Yo creo que, hoy, Felipe VI sale con nota, un aprobado alto, casi notable. Él ha cumplido bien con su misión, pero queda un trasfondo de que parece como si no siguiera el hilo que le dejó su padre cuando en diciembre del año pasado, el rey habló de la “necesidad de actualizar nuestros marcos de convivencia”. Felipe VI no ha hablado de la Transición, no ha hablado tampoco del espíritu de la Transición, no ha abierto la puerta a una segunda Transición, y por lo tanto, los problemas de fondo de la sociedad española, que reclama un marco constitucional más actualizado, que incluya, también, seguramente, una reflexión o una decisión sobre nuestro modelo de Estado, eso sigue ahí pendiente.

Euronews: Entre las ideas más destacadas del discurso encontramos la defensa de la monarquía parlamentaria y de la unidad nacional, que no de la uniformidad ¿En términos prácticos, qué significa?

Gutiérrez-Rubí: Formalmente, no hay cambios. Lo que sí que hay es aspectos que parece que muestran una mejor sensibilidad hacia la pluralidad, cuando él ha dicho que quería escuchar, comprender, apuntar y eventualmente, aconsejar. Centrar un poco la Monarquía en esta capacidad de escucha y de compresión y de idenficación con la ciudadanía y con el pueblo español. Me parece que es un gesto interesante y que va en la dirección de un monarca más sensible, no solo a las unanimidades, sino también, a las diversidades.

Euronews: En este sentido usted hacía referencia a los puentes para el diálogo que representan las lenguas cooficiales, ha citado a Machado, a Espriú, a Castelao y a Aresti. Y se ha despedido en catalán, gallego y euskera. ¿En qué se va a plasmar todo esto?

Gutiérrez-Rubí: Creo que necesitamos actualizar cómo vamos a reforzar, proteger, considerar y respectar las lenguas que, como el propio rey ha dicho, son patrimonio de todos. Y este es un tema que necesita actualización política, nuevas prácticas políticas, y algunas reformas de reglamento, como, por ejemplo, el reglamento del Congreso de los Diputados.

Euronews: Ante este mensaje de Felipe VI, ¿qué espacio tienen ahora los que proponen una forma de Estado diferente?

Gutiérrez-Rubí: Este discurso y, en general, todo el proceso que va desde la abdicación hasta la proclamación ha sido un cuidado y elaborado anuncio publicitario sobre las bondades de la Monarquía, un anuncio en el que hemos contribuido de alguna manera los medios de comunicación, los analistas y comunicadores y también, las instituciones. Pero los problemas siguen estando ahí, el rey reina pero no gobierna y es a las fuerzas políticas mayoritarias a las que les corresponde resolver los problemas que tenemos pendientes.