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BAM, la continuación de un sueño soviético

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BAM, la continuación de un sueño soviético

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“El proyecto del siglo”, así se le llamó a Baikal-Amur la línea de ferrocarril construída hace 40 años por un ejército de jóvenes voluntarios en Siberia oriental. Los inmensos esfuerzos y fondos invertidos iban a dar sus frutos gracias a esta tierra rica en recursos minerales. Pero, ¿por qué quedó en punto muerto? ¿Cómo busca ahora dotarse de una segunda vida?”

A cinco mil kilómetros al noreste de Moscú, bajo los hielos de la taiga, yace la impresionante riqueza de Siberia: sus incalcubles yacimientos minerales.

Sea de día o de noche, el trabajo no para en la mina de carbón a cielo abierto de Neryungri. Este complejo minero que abrió en los años 70, se convertiría en el modelo del futuro industrial de Siberia.

“Aquí tenemos toda la tabla periódica de los elementos, comenta Igor Piskun, director del centro regional de operaciones de estaciones de tren. Nuestros recursos minerales van del carbón hasta el hierro, pasando por los minerales no ferrosos, la magnetita y muchos más…”

La clave para explotar este tesoro es el tren. Esta remota región del este estaba casi deshabitada hasta la construcción del trazado Baikal-Amur Maguistral. Cuarenta años después, la línea de ferrocarriles sigue siendo la columna vertebral de la zona.

“Transportamos principalmente carbón y minerales hacia los puertos del Pacífico y la frontera con China.”

Aquí, a menos de mil kilómetros del círculo polar Ártico, el clima es despiadado. Los veranos son cálidos, pero en invierno, la temperatura puede bajar hasta los cincuenta o sesenta grados bajo cero. La agricultura es imposible. Ni siquiera los árboles llegan a prosperar con un subsuelo permanentemente helado.

Vitaliy Kapenkin es conductor de trenes:

“Mire, esta mañana teníamos cinco grados bajo cero, a mediodía ya estamos a veinte, con una variación tan grande los railes podrían deformarse. (pausa) Así que tenemos que estar atentos.”

Bifurcándose del antiguo trazado del transiberiano, la vía férrea Baikal-Amur se extiende hasta la problemática frontera con China y los casi inexplotados yacimientos de carbón, hierro, cobre, oro y diamantes.

La línea fue construída por decenas de miles de jóvenes voluntarios que vinieron de toda la Unión Soviética, atraídos por lo grandioso del proyecto y por los incentivos laborales, como salarios elevados y una gran variedad de artículos de consumo. La construcción de la línea fue un desafío inédito de la ingeniería, tal como nos explica Ivan Varshavskiy, antiguo constructor de la línea.

“Había muchos túneles y ríos, miles de puentes y otras estructuras. Y el trazado de la vía ya era en sí muy complicado con muchos giros y virajes. Y además, ¡el clima extremo!.”

Tomó diez años terminar la vía que enlazaría a una docena de los llamados entonces “complejos industriales territoriales”, entre ellos, Neryungri.

“Sabíamos que tarde o temparano la línea BAM convertiría esta región en una mina de oro para el país, prosigue Ivan Varshavskiy. Una auténtica bonanza, no sólo para Rusia, sino para el mundo entero. Pues podemos hacer llegar los minerales a quien sea y donde sea.”

Pronto aparecieron muestras de inoperancia… Muchos pueblos que habitaban los constructores a lo largo de las vías, fueron parcialmente abandonados al cancelarse muchos proyectos industriales y mineros. De todos los proyectos mineros propuestos, sólo Neryungri llegó a construirse, y en los años 90, la línea férrea, que apenas se utilizaba, fue declarada inviable.

El periodista y antiguo constructor de la línea BAM, Ivan Shestak habla del momento en que el proyecto quedó de capa caída.

“En aquel tiempo, empezaron a acusarnos de haber hecho mal las cosas, decían que habíamos hecho un camino hacia ninguna parte, ¡que la línea BAM era totalmente inútil! Todo ello era muy ofensivo para los constructores, pues no habíamos trabajado en nuestro propio beneficio, sino para el desarrollo del país.”

Cuando toda esperanza parecía perdida. La suerte de la línea BAM dio un vuelco inesperado. El auge de los recursos mineros impulsó a las compañías privadas explotar la zona considerada como uno de los mayores yacimientos minerales del mundo. La saturación de la línea BAM que cuenta con un sólo carril, ha impulsado los planes de modernización de ésta y otras líneas transiberianas.

Elena Kovalyova, despachadora de trenes, constata un importante incremento de la actividad:

“Cada año, el transporte de mercancías crece debido al desarrollo de nuevas explotaciones mineras en el sur de Yakutia.”

“Con la modernización, el número de trenes de carga se incrementará exponencialmente y podremos transportar más minerales, asegura el jefe de operaciones Igor Piskun. Los puertos también se están reformando para admitir más cargamento. Así que tenemos que poner manos a la obra para incrementar la capacidad de las vías.”

Se estima que el costo de este gran proyecto modernizador sobrepasará los 10 mil millones de euros en los años venideros. Queda por saber si será amortizado de acuerdo a los planes, aunque las obras de ampliación ya han comenzado.

Yuri Polyakov, director general adjunto de “Bamstroymekhanizatsia”, se muestra optimista en cuando al futuro del BAM, y de la continuación de un sueño soviético…

“Han pasado cuarenta años desde la construcción de la línea BAM, y ahora contamos con nuevas herramientas y máquinas, mejores tecnologías de construcción y materiales novedosos. Así que podremos construir las nuevas vías más rápido y mejor. No le tememos al invierno, ni a los hielos perpetuos, ni a la taiga que nos rodea, porque todo esto es nuestra tierra.”