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Descubriendo Samarcanda

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Descubriendo Samarcanda

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“Samarcanda es la primera etapa de nuestro viaje por Uzbekistán en la antigua Ruta de la Seda. ¿Cómo se preserva esta ciudad llamada a veces “la perla del Islam”? ¿Qué significan los símbolos que adornan las madrazas?

A Tamerlán le llevó 35 años transformar Samarcanda en una ciudad de ensueño. Artesanos y arquitectos vinieron de todo el Imperio desde 1370… Y aún hoy en día el encanto de Samarcanda sigue preservándose por manos expertas.

Samarcanda es una de las ciudades más antiguas del mundo con más de 2.750 años y nos evoca además la antigua Ruta de la Seda.

El conquistador turco-mongol Tamerlán y más tarde su nieto Ulugbek, reunieron aquí a los principales científicos, poetas y filósofos de la época. La ciudad se convirtió en una encrucijada de saberes, culturas, religiones y comercio.

Un rico patrimonio amenazado constantemente por el paso del tiempo y el rudo clima continental.

En la Plaza de Reguistán trabajan en la restauración de la madraza de Ulugbek.

Davlat Khakimov es unos de los artesanos que trabaja en este conjunto arquitectónico:

“Este es un trabajo muy difícil y meticuloso, porque tenemos que asegurarnos que cada azulejo encaja en términos de color, dibujo y tamaño. Después ponemos yeso a todo el soporte, para colocarlo en el tímpano frontal, su ubicación final.”

Cada año, unos 90 obreros especializados trabajan restaurando el patrimonio de Samarcanda. Estos artesanos han pasado más de 15 días reconstruyendo parte de la fachada con cerca de 3.000 azulejos.

Este es uno de los momentos más gratificantes: cuando cada pieza encaja en su lugar.

Todo tiene que ser como en los viejos tiempos, incluso los colores se recrean con antiguas fórmulas.

“Cuando comencé a trabajar aquí en 1981, todo estaba en malas condiciones. El segundo piso no existía. La fachada casi había desaparecido. Durante estos años todo ha sido restaurado tal como era antes”, asegura con orgullo Davlat Khakimov.

Las obras de restauración han traído hasta nuestros días el encanto y los mensajes inscritos en aquellos frontispicios.

La Plaza de Reguistán con sus tres madrazas o escuelas coránicas eran antaño centro del comercio entre caravanas. El conjunto de arcos y cúpulas de color turquesa está considerado como uno de los mejores ejemplos de la arquitectura islámica.

El historiador, Fazlidin Fakhridinov explica el simbolismo de las formas que adornan este edificio:

“Los dibujos de algunas plantas forman un sinfín de ramas con hermosas hojas verdes que representan los jardines del cielo. Los adornos con forma de espiral son el símbolo de la vida eterna”.

Los mosaicos de la madraza de Sher Dor son un auténtico enigma pues representan dos tigres, que hacen caso omiso de la prohibición islámica de representar seres vivos en los edificios religiosos.

Simbolizan, según expertos, la búsqueda humana del conocimiento.

“En este muro pueden ver figuras geométricas decorativas, pero que en realidad forman letras y palabras. Al observarlas con cuidado se puede leer el nombre del profeta Mohamed”, señala el historiador Fazlidin Fakhridinov.

En Samarcanda encontramos también ejemplos de la arquitectura moderna islámica

El mausoleo del Imam al-Bujari es un lugar de peregrinación muy venerado.

El complejo fue construido en 1998 sobre el mausoleo del famoso erudito islámico de ascendencia persa, que pasó su vida viajando y compilando hadices, tal como nos explica en uzbeco el Imam Zayniddin Eshonkulov:

“El Imam al-Bujari reunió unos 600.000 hadices relatos en los que se recogen las palabras del profeta Muhammad. Y él se los sabía de memoria.”

Hoy, Samarcanda ha elegido preservar su pasado para considerar un futuro dedicado al turismo.

En 2001, la Unesco apoyó ese esfuerzo al declarar Samarcanda Patrimonio de la Humanidad como “encrucijada de culturas”.

Para más información:

http://whc.unesco.org/fr/list/603/