Última hora

Última hora

La historia de Camfed y su labor en la educación femenina

Leyendo ahora:

La historia de Camfed y su labor en la educación femenina

Tamaño de texto Aa Aa

Esta semana hemos hablado con Ann Cotton, galardonada en la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación en Doha. Dotado con medio millón de dólares, el premio WISE lleva seis años reconociendo la dedicación de pioneros en el campo educativo. Para conocer un poco mejor su proyecto la seguimos desde Cambridge a Tanzania.

Ann Cotton es la fundadora de la campaña para la educación femenina o Camfed. Esta escuela en el distrito rural de Rufiji en Tanzania recibe fondos de su organización, que se dedica a educar a las niñas del África subsahariana.

En el África subsahariana 24 millones de niñas no pueden ir a la escuela.

En 1991 Ann viajó a Zimbabwe para investigar por qué el nivel de educación de las niñas en las zonas rurales era tan bajo. Descubrió que las familias priorizaban la educación de los niños sobre la de las niñas ya que estos tenían más oportunidades de conseguir un trabajo remunerado tras acabar sus estudios.

Ahora, gracias a la ayuda de Camfed, las cosas han cambiado y las niñas progresan en el colegio y están más seguras de hablar de ellas mismas.

Camfed empezó su andadura en 1993 y hoy más de 3 millones de niñas de las zonas más pobres de Ghana, Malawi, Tanzania, Zambia y Zimbabwe se beneficia de su sistema de becas. Un programa que incluye los costes escolares, recursos educativos, ayudas a la residencia, servicios de agua y formación del profesorado. La organización colabora con unas 6.000 escuelas y ha permitido mejorar los resultados educativos.

Cuando Ann volvió a su casa de Cambridge estaba decidida a encontrar una manera de ayudar a esas desamparadas niñas para que pudieran ir al colegio. Empezó a pensar en la mejor manera de instaurar el modelo Camfed y se dio cuenta de que tenía que trabajar con las comunidades locales porque son ellas las expertas en sus vidas. Pero convencer al resto del mundo para que la ayudara en esa tarea no era fácil.

Los primeros pasos de Ann fueron en un mercado en Cambridge, dónde vendía pasteles para financiar los estudios de 32 niñas. Empezó a conseguir fondos desde la base y gracias a organizaciones caritativas y a la comunidad los apoyos a su proyecto empezaron a crecer”.

Criada en el sur de Gales, Ann es doctor honoris causa por la facultad de Derecho de Cambridge. Ha ganado muchos premios como el Skoll and Schwab Awards for Social Entrepreneurship y la Orden del Imperio Británico concedida por la reina Isabel II. Su último reconocimiento ha sido el WISE en la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación en Doha, dotado con medio millón de dólares y que es considerado el premio Nobel en ese campo.

La confianza de Ann en las comunidades locales ha sido la primera piedra en la construcción de ese modelo. Son ellas las que ayudan en la selección de las niñas que tendrán las becas. Hoy, unos 112.000 voluntarios locales ayudan al progreso de esas niñas. La organización trabaja con las autoridades locales y nacionales para dar las becas y las ayudas.