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La Fiesta de las Luces ilumina el día a día de los refugiados de Erbil

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La Fiesta de las Luces ilumina el día a día de los refugiados de Erbil

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De origen religioso, la Fiesta de las Luces se ha transformado con el tiempo en un evento cultural y artístico internacional en Lyon. Sin embargo, en

De origen religioso, la Fiesta de las Luces se ha transformado con el tiempo en un evento cultural y artístico internacional en Lyon. Sin embargo, en Erbil, la celebración ha recuperado su primer significado.

Miles de desplazados cristianos que se refugiaron en la capital del Kurdistán iraquí ante la ofensiva del grupo Estado Islámico se reunieron para celebrar la inmaculada concepción y rezar por la paz.

“Espero que la seguridad vuelva a reinar y que la gente regrese a casa y a sus trabajos… Y que Irak vuelva a ser una”, cuenta una de ellos.

Todos estos refugiados han realizado una procesión desde la catedral de Mar Youssef o San José hasta la plaza de la Virgen, entrada del barrio cristiano de Erbil.

La iniciativa corrió a cargo de una delegación de católicos franceses, encabezada por el arzobispo de Lyon. Religiosos, laicos y voluntarios hicieron llegar a Erbil 800 velas.

Para los organizadores, el proyecto parecía una locura, pero tuvo un final feliz. “Era una locura de aventura. Este país y esta región han sufrido violencia y derramamiento de sangre durante años sin que se haya logrado ninguna solución diplomática. Ninguna reunión ha podido ayudar a esta gente. Nosotros sólo tenemos nuestras pelgarias, así que decidimos venir con ellas”, declara Natalia Trouiller, directora de comunicación de la Diócesis de Lyon.

Para los iraquíes que han abandonado sus hogares, regresar es muy complicado. Sufren ante la desolación en su país. Si además son cristianos, el dolor es mayor. Esta Fiesta de las Luces les ha devuelto algo de esperanza.

“No sabía como era la comunidad cristiana aquí, pero ver a toda esta gente venir para participar en la procesión y llenar la plaza, es algo que me emociona. Eso demuestra que la vida sigue a pesar de todo”, explica Muhannad Al-Tawil, cura de la parroquia de Chaldean en Lyon.

El futuro de los cristianos en Irak son los niños refugiados. Privados de casi todo, han sabido mantener su sonrisa e inocencia y no han dudo a la hora de participar en esta Fiesta de las Luces, con la esperanza de retomar pronto sus vidas.

“Durante unas horas, estos refugiados cristianos han logrado olvidar parte de su dolor y han recobrado un poco de paz y serenidad. Todos nos han dicho que esperan repetir esta Fiesta de las Luces el año próximo, ya en sus propias casas”, resume nuestra enviada especial Raphaëlle Tavernier.