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Dilma Rousseff, ante los desafíos de su nuevo mandato

Una investidura cuidada hasta en el más mínimo detalle tras una reelección muy ajustada y en un clima tenso y difícil para Dilma Rousseff. Un segundo

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Dilma Rousseff, ante los desafíos de su nuevo mandato

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Una investidura cuidada hasta en el más mínimo detalle tras una reelección muy ajustada y en un clima tenso y difícil para Dilma Rousseff. Un segundo mandato para la antigua guerrillera de 67 años, ‘heredera’ de Lula Da Silva que hace 4 años se benefició de los avances alcanzados por el partido de los trabajadores. Un partido que ostenta el poder desde hace 12 años, pero esta vez ha faltado poco para que Dilma Rousseff no fuera reelegida, en un país con una economía a medio gas y sacudida por un enorme escándalo de corrupción. Así que para este economista no es precisamente un cheque en blanco el que ha recibido la presidenta.

“El mensaje lanzado desde las urnas fue que el gobierno debe mantener sus programas sociales, sacar a la gente de la pobreza y mejorar su calidad de vida, pero al mismo tiempo debe poner el foco en como generar recursos para estos programas y crear las condiciones que estimulen la inversión, controlando la inflación y cuidando el dinero público”, señala el economista Gilberto Braga .

La tasa de desempleo no ha parado de disminuir desde 2010, alcanzando su nivel histórico más bajo este 2014 con un 4,5%, en cambio la la inflación está subiendo desde 2013. Los precios aumentaron un 6,5% en agosto, lo que afecta directamente al poder adquisitivo de las clases medias. El crecimiento, es por tanto, el punto débil de la ecuación. Tras haber cerrado 2014 con un crecimiento por debajo de 0. 2015 será el quinto año en el que permanezca estancado, con una previsión del 0,5%.

La economía y las políticas sociales deberían ser, así, la base del mandato de Rousseff. Hasta el momento ha continuado con los programas sociales puestos en marcha por su predecesor. Programas que han sacado de la miseria a 40 millones de brasileños y que muchos temen perder, pero que no han sido suficientes para reactivar la economía.

Además la presidenta brasileña tiene pendiente ante sí otros desafíos. Hacer una limpia en el seno del gigante petrolero público Petrobas, envuelto en un escándalo de corrupción que salpica a políticos del partido de los Trabajadores y a otras formaciones aliadas, aunque ninguno de ellos ha sido procesado hasta ahora. El desafio es triple: Evitar que el gigante petrolero, primera empresa del país, no vea disminuir su nota por las agencias calificación. Restaurar la confianza de los brasileños al mismo tiempo que la credibilidad del país con los inversores extranjeros