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Los griegos no reciben con esperanza las elecciones del domingo

Un comedor de beneficencia al aire libre en pleno centro de Atenas. Aquí el ambiente no se presta a confiar en el futuro, sea cual sea el resultado

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Los griegos no reciben con esperanza las elecciones del domingo

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Un comedor de beneficencia al aire libre en pleno centro de Atenas. Aquí el ambiente no se presta a confiar en el futuro, sea cual sea el resultado de las legislativas. Después de tantos años de penuria y difucultades, el único objetivo es procurarse un plato de comida.
Constantinos Polychronópoulos perdió su trabajo hace cuatro años y creó “El Otro Humano”, una asociación que da de comer a los necesitados. En 2011 servían de 50 a 60 platos al día. Ahora son 450.

“Da igual quién gane: yo voy a seguir estando en paro, y seguiré sin tener ni un euro en el bolsillo. Por eso no me importa si tenemos euros o dracmas. Yo no tengo esos dilemas y hay tres o cuatro millones griegos, la mitad de Grecia, que están como yo”, asegura Polychronópoulos.

Un pesimismo en el futuro que comparten los pequeños empresarios, sobre todos los que se atrevieron a montar sus empresas durante la crisis. Pero por razones muy diferentes. Lo que más temen ellos es la incertidumbre. Apostolis, informático, pensó en emigrar, pero después decidió abrir este comercio donde repara y vende aparatos electrónicos: “No es sólo que nos asuste, es que es una pesadilla para todos los griegos. Con el euro se siente una sensación de seguridad, y si volvemos al dracma o a alguna otra moneda, entraremos en un túnel sin luz a la vista”, opina.

La compañía de aplicaciones para móviles de Dimosthenis Kaponis fue capaz de sobrevivir durante dos años muy criticos: 2011 y 2012. Pero la preocupación y la incertidumbre han vuelto con las elecciones y sus posibles consecuencias: “En Grecia hay mucha volatilidad, las cosas cambian muy rápidamente, y a veces inesperadamente, por lo que se puede interrumpir el flujo de efectivo, las tendencias del mercado, las tendencias de inversión…”, analiza Kaponis.

En 2012 Korina Zervaki dejó su trabajo en un periódico en quiebra y decidió abrir su propio negocio. En su establecimiento hay música en directo, cafetería y ropa. Una apuesta arriesgada que funcionó.
Al próximo Ejecutivo le pide que aligere los procedimientos burocráticos: “Me gustaría que el próximo Gobierno apoyara más las ideas innovadoras y a los empresarios innovadores, especialmente cuando están haciendo algo nuevo y diferente. Lo digo por experiencia personal, porque abrir mi negocio fue extremadamente difícil”.

Emigrar a un país más favorable para los emprendedores se le ha pasado muchas veces por la cabeza, pero por ahora, la vida de Korina está en Grecia.