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Egipto: emigrantes en peligro

De Mohamed Morsi a Abdel Fatha Al-Sissi, nada ha cambiado en la vida cotidiana de los egipcios. La inestabilidad política hipoteca la vuelta de los

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Egipto: emigrantes en peligro

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De Mohamed Morsi a Abdel Fatha Al-Sissi, nada ha cambiado en la vida cotidiana de los egipcios. La inestabilidad política hipoteca la vuelta de los inversores y lastra al crucial sector turístico. Desde 2011, todos los indicadores económicos están en rojo y los egipcios siguen sin ver la luz al final del tunel.

En 2014 el índice de paro subió al 13,4%, un 16% más entre los jóvenes de 18 a 29 años según cifras oficiales, pero la realidad es, según muchas fuentes, infinitamente peor.

En Egipto los jóvenes de menos de 30 años representan el 60% de la población.
Más del 26% de los egipcios viven por debajo del umbral de la pobreza y el 40% con menos de dos dólares diarios.

Y si la situación es crítica en El Cairo y en las grandes ciudades, en otros lugares se puede calificar de dramática.
Es el caso de Al-Our, a 200 km al sur de El Cairo. Aquí no hay carreteras, ni agua potable, y los servicios sanitarios y el empleo brillan por su ausencia. La falta de opciones lleva a muchos a probar suerte en la vecina Libia a pesar del peligro: desde principios de agosto, 27 jóvenes egipcios han sido secuestrados en ese país.
“Que me devuelvan a mi hijo”, pide la madre de Samuel Alham, uno de esos jóvenes secuestrados. “Se fue a Libia para trabajar, no para estar de fiesta ni hacer cosas malas. Quiero que vuelva para criar a sus hijos. De lo contrario, mis nietos crecerán preguntándome donde está su padre. ¿Qué voy a decirles? Tendré que contarles que su padre se fue a Libia para trabajar y que no volvió.”

Por regla general, los jóvenes egipcios que se van a Libia sólo consiguen trabajos muy duros y por sueldos míseros.

Todos los secuestrados en agosto eran cristianos. El grupo Estado Islámico se ha atribuido la autoría de los hechos. Según estos lugareños, aunque las autoridades egipcias saben perfectamente los riesgos que corren, no hacen nada para impedir que se vayan.

“Tenían los papeles en regla, permiso oficial, pasaportes… ¿Por qué el Estado no les prohíbe ir? Lo único que les interesa es el dinero de los trámites, y una vez que llegan, se quedan sueltos en medio de la destrucción y aquí se olvidan de ellos, no les protegen “

En este contexto, el camino hacia la estabilidad y una mejora de la situación económica se presenta complicado. Más que suficiente para poner a prueba la paciencia ya mermada de la población.