Última hora

Última hora

El desafío de Jordania, aliado clave de EE UU y vivero de yihadistas

El asesinato del piloto jordano, quemado vivo por el autodenominado Estado Islámico, parece haber unido a sus compatriotas en una ola de fervor

Leyendo ahora:

El desafío de Jordania, aliado clave de EE UU y vivero de yihadistas

Tamaño de texto Aa Aa

El asesinato del piloto jordano, quemado vivo por el autodenominado Estado Islámico, parece haber unido a sus compatriotas en una ola de fervor nacionalista contra los ultrarradicales. Y ha otorgado una especie de “legitimidad popular” a la participación de su país en la guerra antiyihadista.

Abdalá II ha prometido venganza a la familia del piloto, el Gobierno habla de “exterminio” del EI. Cuentan para ello con el apoyo de las tribus locales, importante fuente de soldados para el ejército.

Pero el monarca jordano se enfrenta al mayor desafío de su reinado, de casi 16 años. Porque Amán es a la vez un aliado clave de la campaña militar internacional antiyihadista dirigida por Estados Unidos y un vivero de seguidores y combatientes del EI.

Un claro ejemplo es la localidad de Maan. Estas pintadas, el pasado octubre, expresaban el apoyo al grupo extremista islámico, igual que el retrato de Osama Kraishan, un yihadista jordano muerto en Siria en 2014.
Unos 300 hombres partieron de aquí para luchar en Siria, unos 120 murieron, otros cien regresaron.

Como Omar Mansur, exmiliciano de la rama de Al Qaeda en Siria.

“Me uní a la Yihad en Siria en 2013, con el Frente Al-Nusra. Luché contra las fuerzas del régimen mientras estuve allí. Regresé a Jordania por una enfermedad”.

“Lo que ocurrió en Siria ha hecho sangrar nuestros corazones. Por lo que fui a la Yihad en nombre de Alá, para cumplir con su palabra suprema”.

Muchos jordanos temen ser arrastrados a un conflicto que incite a represalias por parte de la línea dura proyihadista dentro del propio reino.
Extremismo alimentado también por la precariedad económicosocial. El rey Abdalá consiguió contener las protestas y evitar el contagio de la primavera árabe de 2011. Introdujo tímidas reformas, pero para este analista político, los problemas de fondo continúan ahí.

“Existen profundos problemas en Jordania. Se trata de cuestiones económicas, políticas y sociales. Si no son resueltas, aumentará el caldo de cultivo para el Estado Islámico. El número de reclutamientos está creciendo. Antes del comienzo de la Primavera Árabe el número de yihadistas no llegaba a los cuatromil. Ahora ya hablamos de nuevemil”.

Se calcula que unos dosmil jordanos están luchando en Siria e Irak junto a las facciones yihadistas, atraídos con promesas de dinero y justicia social.