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Boko Haram provoca el éxodo de miles de refugiados nigerianos a Chad

LLegaron a Chad en canoa, huyendo de los ataques de las milicias de Boko Haram en el noreste de Nigeria. Ahora, malviven en ciudades de lona

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Boko Haram provoca el éxodo de miles de refugiados nigerianos a Chad

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LLegaron a Chad en canoa, huyendo de los ataques de las milicias de Boko Haram en el noreste de Nigeria.

Ahora, malviven en ciudades de lona construidas a toda velocidad para responder a la urgencia. Según cifras de la ONU, ya hay más de 18.000 refugiados nigerianos en Chad, y el flujo continúa.

Idriss Dezeh es el encargado de la gestión del campamento de Dar as Salam. Muchos de los menores llegaron solos después de presenciar escenas atroces:

Idriss Dezeh. Director del campo de refugiados de Dar as Salam:
“Algunos han visto morir a sus padres, otros han visto como sus padres se iban dejándoles atrás, otros han visto morir niños a su lado o han escapado por los pelos a una ejecución, pero es cierto que a esta edad se olvidan las cosas rápido. Cada uno de estos niños tiene su propia historia.”

Al trauma de la huida hay que añadir el que genera la propia inseguridad dentro de Chad, que ha aumentado desde el reciente ataque de Boko Haram en la ciudad de Ngouboua, a sólo 25 kilómetros de la frontera con Nigeria.

Luis Carballo, euronews:
“En su década de existencia, Boko Haram ha matado y secuestrado a miles de civiles. Decenas de miles más han huido de Nigeria escapando a una organización que utiliza el miedo, el terror y una extrema crueldad como armas de guerra.”

Stéphanie Giandonato dirige la Misión de Médicos Sin Fronteras en Chad. Además de crear clínicas de salud primaria para ofrecer asistencia sanitaria en algunas de las zonas más afectadas, la ONG ofrece ayuda psicológica. En ocasiones, las heridas físicas se curan antes que las psicológicas.

Stéphanie Giandonato, Jefa de Misión de Médicos Sin Fronteras en Chad:
“Muchas de estas personas, muchos refugiados, han asistido a la muerte de seres queridos y han presenciado actos de violencia extrema. Una vez que llegan a territorio chadiano, por ejemplo al campamento de Dar es Salam, las personas no sólo están debilitadas físicamente, porque atravesar el lago es muy complicado, también lo están psicológicamente.”

Algunos de estos niños estudian ahora en escuelas improvisadas y en francés, aunque en Nigeria lo hacían en inglés.

Tienen entre seis y ocho años, y están ya más familiarizados con el sonido de las armas que con el de las canciones infantiles.