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El desafío de David Cameron a la UE centra el debate politico en el Reino Unido

En Westminster, la cuenta atrás para un referéndum sobre la Unión Europea ha comenzado. Y David Cameron es quien más está notando el paso de los

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El desafío de David Cameron a la UE centra el debate politico en el Reino Unido

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En Westminster, la cuenta atrás para un referéndum sobre la Unión Europea ha comenzado. Y David Cameron es quien más está notando el paso de los días. El primer ministro británico prometió que si era reelegido impulsaría una consulta sobre la pertenencia de su país al club de los 28.

A pesar de que se ha hablado poco de Europa en la campaña electoral, el reto está sobre la mesa y no puede ser ignorado durante mucho más tiempo.

“Por el lado conservador, Europa ha sido un tema que ha causado grandes divisiones a una generación. Creo que Cameron y la gente de su alrededor han tenido mucho éxito, gestionar su propio partido y la coalición de los últimos años ha sido muy útil para él. Tenía a Nick Clegg, que era pro-europeo y que se convirtió en una especie de escudo humano. Cameron tenía que hacer esa promesa de la consulta a su propia ala derecha para seguir la corriente y no mencionó ese importante asunto. No hablemos de eso y después de los comicios tendréis la consulta. Estamos en el periodo postelectoral y ahora tenemos esa enorme cuestión”, explica Chris Riddell, caricaturista político de The Observer.

Cameron también ha prometido negociar reformas con la Unión Europea antes del referéndum. Unas reformas que el primer ministro considera que le permitirán dar la luz verde a la permanencia en la Unión Europea, pero que también deben apaciguar a los tories más euroescépticos con temas tan espinosos como las ventajas de las que gozan los inmigrantes comunitarios.

“Los cambios en las prestaciones para frenar la inmigración procedente de la Unión Europea será un requisito indispensable en la renegociación. Después se lo consultaremos a los británicos antes de finales de 2017 en un referéndum”, afirmaba David Cameron.

Andrzej Rygielski procede de Polonia, ha estado trabajando en el Reino Unido desde 2005 y gestiona este almacén en la isla de Sheppey, en Kent. Andrzej se queja de que Cameron y los euroescépticos hayan utilizado la inmigración como un arma política.

Andrzej está especialmente enfadado con los planes de Cameron de recortar los derechos de los inmigrantes comunitarios y sus hijos. Incluso a pesar de ser un un ciudadano británico, recientemente ha recibido una notificación que le pide que contacte con el Gobierno en caso de que su hija abandone el Reino Unido

Andrzej sostiene que Cameron ha cambiado una reglas a las que afecta la legislación europea sin consultar con sus socios comunitarios: “Hicieron los cambios el pasado año. Preguntan a la gente dónde están sus hijos, lo que significa que las prestaciones se acabarán si estos viven en el extranjero. Y esto es parte de la regulación 883 de la Unión Europea de 2004 que dice que todos los ciudadanos tienen derecho a las prestaciones en el primer país incluso si sus hijos viven en el extranjero.”

Open Europe es el principal think tank que recomienda al Gobierno británico como lidiar unas reformas comunitarias que cree que Cameron tiene altas probabilidades de alcanzar con éxito. Stephen Booth dirige el trabajo sobre inmigración en la Unión Europea y asegura que Cameron no se está saltando ninguna norma: “Él no ha hablado sobre restringir el derecho a la libre circulación de personas. Está restringiendo los derechos de la gente cuando se trasladan a otro país miembro. El tema central de estas reformas es restringir el acceso de los inmigrantes comunitarios a las prestaciones, incluidas aquellas a las que se tiene derecho en el Reino Unido si se tiene un trabajo. Y quiere hacerlo durante los primeros cuatro años, cuando la gente llega, no tendrían derecho a esos beneficios.”

Antes de las reformas propuestas, los inmigrantes comunitarios podían acceder a algunos pequeños beneficios de forma inmediata. Pero ahora deben trabajar primero. Y si pierden su empleo, tendrían tres meses para probar una oferta laboral “inminente”. Si no, se acabarán las prestaciones y el derecho a permanecer en el Reino Unido como demandante de empleo.

Para Barbara Drozdowicz, asesora en derechos de los inmigrantes, es demasiado confuso: “El sistema está empezando a estar basado en la contribución. Para los británicos, todavía se fundamenta en los ingresos. No hay que poner un penique en la hucha en toda la vida y se puede pedir cualquier cosa. Así que existe esta forma de discriminación con la que es difícil lidiar. Si la razón real tras todos los cambios de políticas está en la reducción de la inmigración procedente de la Unión Europea en términos absolutos, me temo que no funcionará necesariamente porque asume que la gente viene por las prestaciones y eso no es verdad.”

Pero las prestaciones no son el único plato del llamado menú político de Cameron en sus renegociaciones con los 28. Espera, además, obtener amparo en el mercado único europeo para aquellos países que no son miembros de la eurozona, como el Reino Unido. Y una especie de tarjeta roja para permitir a los parlamentos nacionales unir fuerzas con la finalidad de bloquear nuevas legislaciones comunitarias. Y también quiere modificar la misión histórica de la Unión Europea de “promover una unión más próxima” entre los ciudadanos del Viejo Continente.

“Creo que es un principio importante establecer que la Unión Europea no es sólo un camino uniforme hacia una mayor integración en torno a la moneda única. Pienso que es vital que el Reino Unido gane con ese argumento al más alto nivel político. Y que en realidad se reconozca que hay diferentes constelaciones dentro de la Unión Europea, basadas en el comercio dentro de un mercado único, y que los diferentes Estados miembros tendrán diferentes puntos de vista sobre la moneda única o cuando se trate de la Defensa o la cooperación en política exterior. Ya tenemos diferencias en cuanto a los miembros de la zona Schengen, la que está libre de fronteras. Creo que es un ejemplo de hacer de esas realidades políticas un hecho formal de la Unión Europea.”

Pero esta última es una tarea difícil para Cameron dado el plazo para el referéndum. Aunque algunos no lo ven imposible. Su ventaja procede de otra realidad política: hay pocos miembros comunitarios que quieren ver una salida del Reino Unido. Irónicamente, el fracaso de Cameron podría venir, no de Europa, sino de su propio partido político:

“Hay un montón de cosas que necesitan reformas dentro de la Unión Europea. Ser proeuropeo no significa necesariamente ser favorable a un status quo en Bruselas. Pero no se puede empezar ese debate a no ser que se tome una dirección orientada hacia algo parecido a una Europa federal. Somos una generación británica lejos de ese tipo de pensamiento. Desafortunadamente, el gran problema de Cameron es que está tratando con el ala derecha conservadora que está a unos veinte años de ese pensamiento. Así que tiene mucha distancia que maquillar. Espero que se las arregle para hacerlo porque necesitamos estar en Europa. Si calcula mal, si se equivoca, hay una posibilidad muy real de que el Reino Unido abandone Europa, lo cual es una locura”, explica Chris Riddell

Por ahora, las encuestas de opinión muestran a una mayoría de británicos que quieren estar en la Unión Europea. Pero el número de indecisos también ha aumentado. Para David Cameron, es la hora de negociar.