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Cuando los desperdicios resultan no serlo

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Cuando los desperdicios resultan no serlo

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¿Cómo pueden los países en desarrollo gestionar de una manera más eficiente sus residuos de alimentos y dar, así, un valor añadido para sus

¿Cómo pueden los países en desarrollo gestionar de una manera más eficiente sus residuos de alimentos y dar, así, un valor añadido para sus economías?

Esta fábrica de alimentos en Ghana, en África Occidental, transforma cada mes cerca de 400 toneladas de mandioca en otros productos.

Los residuos que genera, 120 toneladas de cáscaras, eran hasta ahora desperdiciados. La fábrica está intentando obtener unos ingresos extra a través de ellos.

Los residuos de la mandioca se muelen y mezclan con serrín. El producto resultante se seca y se mete en bolsas a las que se inoculan talos de setas. Cinco días después las setas empiezan a germinar.

“Hemos aumentado nuestros ingresos en casi un 15% con esta producción de setas. Lo que pretendemos hacer es elevar nuestra producción ya que tenemos muchas cáscaras de mandioca. Vamos a construir más sitios donde poder cultivarlas. Así que estamos apostando por incrementar nuestra actual producción de setas de 5 a 20 toneladas al mes”, señala Constance Frimpong, investigadora aen St Baasa Ghana Ltd.

Este innovador proceso ha sido parcialmente supervisado por científicos de este instituto de investigación alimentaria de la capital de Ghana, en Accra. Los científicos estudiaron cuáles eran las mejores condiciones para que las setas crecieran en, literalmente, bolsas de residuos de mandioca.

“La mandioca se descompone rápidamente, por lo que el ritmo de la producción de la seta es bastante corto. Además, la mandioca tiene los nutrientes básicos que las setas necesitan para crecer”, asegura la bióloga Juanita Prempeh, del Instituto de investigación alimentaria de Ghana.
“El rango de temperatura para una buena producción de setas debe estar entre los 25 y los 27 grados, con una humedad de entre el 60 y el 70%. Y en cuanto a la del aire estaríamos hablando del 60 por ciento. Esas son las condiciones ideales para los hongos”, puntualiza.

Y ¿Cómo desvelar más secretos sobre los residuos de la mandioca? Próxima parada, el Reino Unido.

El proyecto europeo de investigación se coordinó desde unos laboratorios en Kent. Fue aquí donde se profundizó en la investigación sobre la mandioca y la batata y se pudo conocer mejor como funcionan algunos de los nuevos patrones del compostaje natural.

“Con la mandioca hemos sido capaces de alcanzar la fase de fermentación. El calor producido por esta fermentación natural provoca que el producto se esterilice sin que tengamos que hacerlo mecánicamente. Así, el uso de los residuos de la mandioca es también ecológico”, apunta Keith Tomlins, científico de alimentos en la universidad de Greenwich.

Volvemos a Ghana donde ya se está trabajando para llevar esta innovación científica a la población local.

“Los residuos que estamos produciendo pueden generar ingresos y bienestar para la gente. Por eso ahora vamos a enseñarle a nuestros agricultores el proceso completo. Vamos a darles bolsas para que puedan producir setas por ellos mismos y así tengan un ingreso extra”, señala Baah Dapaah, director general de St Baasa Ghana Ltd.

Los agricultores locales de mandioca aseguran estar listos para hacer frente a este desafío.

“Es una posibilidad interesante. Así podremos tener una fuente extra de ingresos entre las temporadas de cosecha. Estamos preparados para seguir las instrucciones de los científicos y saber así qué hay que hacer con los desperdicios de la mandioca”, nos cuenta este agricultor Stephen Adutwum.

Agricultores y científicos esperan que, en poco tiempo, un país como Ghana pueda ser capaz de producir unas 650 toneladas de setas comestibles al año a partir de los residuos de la mandioca.

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