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Irlanda reconocerá el derecho a elegir entre ser legalmente hombre o mujer

¿Quién tiene derecho a decidir legalmente su propia identidad sexual? ¿El gobierno, los médicos o uno mismo? Este es el debate en la comunidad

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Irlanda reconocerá el derecho a elegir entre ser legalmente hombre o mujer

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¿Quién tiene derecho a decidir legalmente su propia identidad sexual? ¿El gobierno, los médicos o uno mismo? Este es el debate en la comunidad transgénero de Irlanda.

Sam Blanckensee nacio niña. Nunca lo sintió así. Para esta estudiante irlandesa de 21 años, su identidad sexual era masculina: “Me sentía diferente, como un niño, pero no tenía palabras para describir lo que eso significaba con respecto a mi propio sexo. Así que siempre me identificaba con los chicos, pero no me daba cuenta de que lo que sentía si era posible. Aunque me relacionaba más con los niños que con las niñas, no tenía las palabras para saber que yo podía ser un chico.

Sam comenzó el cambio de sexo a los 18 años con inhibidores hormonales, testosterona y cirugía. Pero lo que más difícil le resultó fue el cambio social, un cambio que afectaba a sus amigos y especialmente a su familia.

Su madre, Deirdre Blanckensee, lo recuerda bien: “Mirando hacia atrás veo que hay un montón de consejos que me habrían sido útiles. Yo no sabía nada de transgénero, así que nunca habría reparado en que mi hija era diferente. Probablemente habría sido clasificada como un marimacho. Habría jugado con soldaditos y se habría disfrazado en Halloween como un personaje masculino, como Harry Potter. Y siempre habría sido Harry Potter y no Hermione. Así que siempre habría elegido la identidad masculina, pero eso no necesariamente habría llevado a mi cabeza el término transgénero, eso no estaba en mi vocabulario en ese momento”.

Poder declarar la identidad sexual y sobre todo, tener el reconocimiento legal ha sido una larga batalla de la comunidad transgénero en todo el mundo. Especialmente en Irlanda.

Claire Farrell tiene setenta y un años. Creció en una época en la que el divorcio era ilegal y la homosexualidad un delito.

Para ella, el derecho a expresar su identidad de género era casi imposible: “En los años 50 luchaba para entender quién era yo. Sabía que en mi cabeza yo era una niña, pero no hablaba de ello. Yo no se lo decía ni a mi familia ni a nadie, porque en aquel medio no lo habrían aceptado, no se lo habrían tomado en serio. En los años 60 estaba mal visto. Fue entonces cuando mis padres descubrieron que quería vestirme con ropa de niña y no podían lidiar con eso. Simplemente no podían con ello. Así que toda mi vida laboral me hice pasar por un hombre. Así es como lo veo. Y lo hice durante toda mi vida laboral, hasta que me jubilé hace dos años.

Irlanda era el único país de la UE que no tenía ninguna previsión para el reconocimiento legal de los transexuales. Algo que va a cambiar muy pronto.

En las próximas semanas, el Parlamento irlandés tiene previsto aprobar un proyecto de ley de reconocimiento de la identidad sexual. Permitirá que las personas trans declaren legalmente cual es su identidad sexual a partir de los dieciocho años.

Esta ley viene de la mano del histórico referéndum en el que la gran mayoría de los irlandeses votó sí al matrimonio homosexual.

Para las personas trans, este proyecto de ley de identidad sexual es algo a celebrar con una salida en grupo al parque en Dublín.

Sara R. Phillips, miembro de la Red de Igualdad Transexual, es transexual desde hace casi treinta años. Ve la nueva legislación como una forma de ayudar a acabar con la discriminación, pero sobre todo como un reconocimiento de derechos fundamentales: “Para mí es algo que me permite ser yo mismo. Se trata de mi situación como ciudadano igual y en plenitud. La nueva legislación va a traernos un modelo de libre elección que será una declaración jurada.

Cada uno decidirá su sexo y así lo hará constar en un registro. De ahí se enviará al archivo de certificados de nacimiento donde se podrá solicitar una nueva partida de nacimiento.

En ese nuevo documento sólo constará el sexo actual. La partida de nacimiento original se conservará, pero bloqueada, de tal manera que solo podrá acceder a ella el propio interesado.

El nuevo certificado de nacimiento hará más fácil cambiar otros documentos como el pasaporte, el carnet de conducir o la tarjeta sanitaria. Algo por lo que la comunidad trans de Irlanda ha luchado durante años.

Pero el nuevo Proyecto de Ley de Identidad Sexual va más allá: no habrá certificado médico, ni examen alguno para establecer el sexo al que pertenece cada cual.

Broden Giambone lo encuadra: “En la mayoría de los países hace falta un psiquiatra, un psicólogo o alguien de la esfera médica que ratifique la identidad y en Irlanda no vamos a necesitarlo. Y eso es muy importante en términos de derechos trans porque significa que somos capaces de autodefinirnos. Soy capaz de decir, por ejemplo, que yo soy un hombre. No necesito un psiquiatra para decir que yo soy un hombre”.

Donal O’Shea es endocrinólogo. Ha tratado a pacientes transexuales en Irlanda durante casi veinte años.
Ha defendido durante mucho tiempo la necesidad de incrementar los recursos para las personas trans que son entre el uno y el dos por ciento de la población. Pero también tiene la cautela propia de un científico: “Tengo mis reservas acerca de que no se necesite un certificado que confirme que una persona es transexual.
Mi preocupación no es por la verdadera persona trans, mi preocupación es por la pequeña minoría que tiene un trastorno de la personalidad con respecto a su identidad sexual y que no debe ser animada a hacer el cambio de sexo porque va a causar un daño.

A pesar de esta reserva el profesor O’Shea apoya el proyecto de ley de Reconocimiento de Sexo.

Y aunque la comunidad trans de Irlanda afirma que no debería haber ninguna edad mínima a la hora de declarar su identidad sexual, el profesor O’Shea cree que el asunto es muy delicado: “El verdadero transexual sabe desde siempre, desde que tiene memoria, y ciertamente antes de los cinco años, que está en el cuerpo equivocado. Pero el problema es que los transexuales diagnosticados antes de la pubertad tendrán una tasa de arrepentimiento, de cambio de opinión del cinco por ciento. Los casos de cambio de opinión de transgénero después de la pubertad no llegan al uno por ciento. Desde luego hay que proteger a los niños más pequeños.

Para Sam y otras personas trans, no hay duda de que el proyecto de ley de reconocimiento de identidad sexual es nada menos que una revolución silenciosa de los derechos fundamentales.

Pero cuando, camino a casa, le pedimos a Sam fotos suyas de antes del cambio solo nos enseña una en donde es un recién nacido: “Para mí el sexo de los bebés no está determinado por lo que diga la gente. No se sabe si un bebé es niño o niña, no es algo que se pueda decir hasta que alguien les viste con un tipo de ropa determinada. Por eso para mí es mucho más fácil ver imágenes de cuando era bebé mientras que con otras fotos tengo mas dificultades.
Como recuerdo me parecen muy bien pero con otras fotos es diferente porque no muestran quien soy ahora.

Para saber más:

Gender Recognition Matters (2015)

El rodaje

La bandera arcoíris ondea en Dublín