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El sueño europeo cobra forma en suelo austriaco

Nerviosismo, desconfianza, esperanza… los rostros de los refugiados al subirse al autobús que les iba a llevar a Austria reflejan todo tipo de

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El sueño europeo cobra forma en suelo austriaco

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Nerviosismo, desconfianza, esperanza… los rostros de los refugiados al subirse al autobús que les iba a llevar a Austria reflejan todo tipo de emociones: un cóctel de sentimientos encontrados tras días de angustiosa espera a las puertas de la estación Teleki de Budapest.

- “Estamos contentos de salir de aquí. Agradezco la ayuda del pueblo húngaro. Nos ha ayudado mucho durante este tiempo”.

Algunos inmigrantes se negaron a subir a los autobuses dispuestos por el Gobierno húngaro por temor a ser trasladados a centros de registro. Quienes lo hicieron no las tenías todas consigo, pero al cruzar la frontera y ser recibidos entre aplausos se sintieron libres por vez primera en mucho tiempo. El sueño europeo comenzaba a cobrar forma:

- “Ahora somos libres. Los cinco días que hemos pasado en Hungría han sido muy malos, muy muy malos. Y Allah, gracias a Dios, gracias a Dios”.

- “Hungría es muy mala. La gente está muy enojada”.

Para casi todos los recién llegados Austria no es más que una agradable etapa en el camino. El objetivo final de la mayoría es Alemania.