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Siria, el peón de Rusia

Las imágenes de Europa desbordada por la llegada de refugiados que huyen de Siria invaden las pantallas y siembran cizaña entre los países miembros

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Siria, el peón de Rusia

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Las imágenes de Europa desbordada por la llegada de refugiados que huyen de Siria invaden las pantallas y siembran cizaña entre los países miembros. Pero al mismo tiempo sirven de palanca a la ofensiva diplomática rusa. Es en definitiva, un río revuelto del que el presidente Putin piensa beneficiarse.

Vladímir Putin, presidente de Rusia:
“Los refugiados escapan para empezar de los radicales. Y si Rusia no hubiera apoyado a Siria, la situación en el país sería peor que en Libia, y el flujo de refugiados sería aún mayor”.

Para Putin, Siria es un peón que no está dispuesto a perder. Tampoco a dar la espalda a Bachar al Asad, al menos, mientras preserve sus intereses. Aunque Moscú siga negando oficialmente el incremento de su presencia militar en el terreno, muchas imágenes demuestran lo contrario. Siria recibe aviones, armas y tropas de su aliado ruso, que no ha cambiado de rumbo desde que estalló la guerra.

La caída del régimen en Siria haría correr a Rusia numerosos riesgos, entre ellos el de perder Tartus, su única base naval militar en el Mediterráneo, y de hecho fuera de la antigua Unión Soviética. Hay por tanto un interés estratégico y económico.

Pero más que proteger la amistad ruso siria, que viene de lejos, lo que Putin pretende es la supervivencia del régimen, que para él cuenta más que el hombre.
Sacrificar al presidente sirio no es una opción descartable mientras Moscú sea el artífice de un acuerdo para remplazarle que favorezca sus intereses.

En esta demostración de fuerza diplomática y política, Rusia cuenta con un aliado de peso en la región: Irán.
Teherán quiere también réditos del triunfo contra los terroristas del grupo Estado Islámico, aunque no participa en la coalición contra los yihadistas.

Hossein Amir Abdollahian, ministro de Exteriores iraní:
“Sea cual sea la iniciativa, Bachar al Asad, el presidente elegido legítimamente por los sirios, será parte de la resolución política del conflicto sirio”.

Esta alianza pone a Washington en el atolladero. De entrada, el discurso oficial es bastante menos contundente que hace unos meses:

John Kerry, secretario de Estado de EE.UU:
“Si están allí para luchar contra el grupo Estado Islámico y sólo eso, es una posibilidad y es algo que vamos obviamente a abordar en Nueva York en los próximos días. Pero si están allí para apuntalar a al Asad y hacerle creer que no tiene que negociar, entonces va a ser un problema”.

Pero el panorama más sombrío se presenta para el Ejército Libre de Siria, gran perdedor de este juego de alianzas.