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Alemania recibirá 30.000 niños-refugiados solos en 2015

Cada vez son más los de menores de edad que llegan solos a Alemania. Los jóvenes refugiados han viajado sin sus padres miles de kilómetros. ¿Tienen

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Alemania recibirá 30.000 niños-refugiados solos en 2015

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Cada vez son más los de menores de edad que llegan solos a Alemania. Los jóvenes refugiados han viajado sin sus padres miles de kilómetros. ¿Tienen futuro en Alemania?

Tshilenge se fué del Congo cuando era un niño, sin sus padres Hace cuatro años que está en Alemania. Ya es mayor de edad. La llegada masiva de niños refugiados es un reto: ¿podrán integrarse socialmente? ¿Hay suficientes profesores y programas de formación profesional? Este año tan solo a Alemania llegarán unos treinta mil menores de edad. Puede que más.

Las perspectivas de empleo para los refugiados son malas: diez años después de su llegada tan sólo el sesenta por ciento tienen trabajo. Tshilenge es uno de los pocos afortunados que ha encontrado al menos un programa de aprendizaje.

Sus primeros pasos en Alemania, así como sus inicios en la panadería no fueron fáciles. Pero tiene el apoyo de su jefe.

Tshilenge Mukanya, ahora aprendiz de panadero, asegura a Euronews: “Todo gira alrededor del idioma, la lengua es la clave. Necesitas esa llave para abrir la puerta de tu nueva vida. Al principio no podía … Bueno, me decía: ¡Dios mío! ¿donde estoy? Casi lloraba, quiero decir que aunque no eran lágrimas reales, en algún lugar profundo, dentro de mí, lloraba y me decía: pero ¿qué es lo que has hecho? Fue realmente duro empezar. Aún pienso qué va a ser de mí. Me gustaría tener mi propia panadería. Pero es difícil llegar a eso. En primer lugar, tengo que aprobar todos los exámenes para tener el diploma de panadero … eso es un reto difícil”.

Servicios sociales desbordados

Acudimos a nuestra cita en la Oficina de Protección de Menores de Bonn. El director ve con buenos ojos algunos de los cambios en la ley de asilo. Los refugiados menores que estén solos serán distribuidos por toda Alemania. Así se aliviará la presión de las grandes ciudades.

El director de la Oficina de Asistencia al Menor de Bonn, Udo Stein, reconoce el impacto de la llegada masiva de refugiados sin padres: “Bueno, hay que admitir que estábamos desbordados y sorprendidos por la gran cantidad de niños que llegaban solos. Ahora tenemos grandes problemas para encontrarles casa. Tenemos también problemas para proporcionarles todos los recursos necesarios, auxiliares sociales, tutores para cuidar de todos los jóvenes”.

Algunos de los menores que vimos habían viajado miles de kilómetros solos, desde Afganistán a Siria. Hace unos días llegaron a Bonn. Los refugiados adolescente están muy bien protegidos por la ley alemana.

Euronews necesitó varios meses para obtener la autorización para rodar aquí. Puede no parecerlo pero es una tarea dífcil, especialmente para el cámara: no se graban las caras de los niños, ese es el acuerdo. Y no hay nombres reales … Mientras unos juegan al fútbol con sus intérpretes, otros aprenden alemán.

Una tragedia acompaña a cada niño

Un refugiado afgano de 17 años, al que llamaremos Habibullah, dejó a sus padres en Afganistán. ¿Por qué?: “En un viaje largo y peligroso es más fácil salir del paso por mi propia cuenta, sin padres. Soy joven, eso es una ventaja. Pero la razón principal para venir sólo aquí es la falta de dinero. Mis padres viven en una zona rural. No teníamos suficiente dinero como para que viajara toda la familia, mis padres no estaban en condiciones de pagarlo. Así que me mandaron sólo”.

La asistente social Yasemin Mentes, nacida en Turquía, vive junto a los menores de edad. Tiene que estar presente día y noche. Es un trabajo de 24 horas. El acceso a la asistencia sanitaria es laborioso, hay un debate sobre cuando los refugiados deben tener su tarjeta sanitaria. Mentes recuerda que “estamos hablando de gente de entre 14 y 18 años que están aquí. La mayoría de las cosas que hacen normalmente los padres las hacemos los trabajadores sociales. No tienen seguro sanitario, ni tarjeta de la seguridad social todavía. No tienen médico. ¿Cómo se puede ir a un médico sin tarjeta? Ni siquiera tienen carné de identidad”.

Un edificio cercano a la estación central de ferrocarril de Bonn acoge a algunos menores. Fue refugio de alcohólicos, gente sin casa y drogodependientes. La iglesia protestante lo convirtió en un hogar para los refugiados menores de edad.
Mourad y Taim nos lo enseñan. Incluye un kit de bienvenida con un diccoinario árabe alemán. Los padres de Mourad huyeron de la guerra de Siria hacia Jordania y enviaron a su hijo único, de 16 años a Alemania.

Mourad, refugiado sirio hace balance personal: “Es muy triste estar separado de mi familia, pero por otro lado soy optimista, sabiendo que tengo la oportunidad de llegar a algo en el futuro y eso me ayuda a seguir adelante y ser fuerte. Mi plan es quedarme aquí para siempre después de la universidad. Quiero traer a mi familia a Alemania también. Eso es todo lo que deseo”.

Tanto el psicólogo como el director del refugio están de acuerdo: los adolescentes refugiados, sin padres y en un país desconocido, necesitan atención completa y escucha activa. Sin embargo, a medida que llegan más y más menores de edad, esta tarea pedagógica es cada vez más difícil.

El director de la casa, del Servicio Protestante de Asistencia a la Juventud, Klaus-Jürgen Graf, reconoce: “Bueno, por ahora tenemos demasiado trabajo y estamos estresados, es así. Muchos de nuestros colegas están trabajando al límite de sus fuerzas, pero lo soportan. Nosotros y no sólo a nosotros sino también toda nuestra sociedad no está permanentemente estresada. Podemos hacerlo”.

Hasan tiene raíces kurdas y acaba de terminar Psicología. Este es su primer trabajo. Nos dice que no todos los adolescentes que llegan huyen de zonas en guerra pero que los que lo hacen, están seriamente traumatizados.

El psicólogo y asistente social Hasan Akdogan, asegura: “Tienen miedo. A veces lloran a mares en su habitación. Hemos observado que algunos de ellos duermen siempre con las luces encendidas, no pueden dormir a oscuras. Muy a menudo tenemos que hacer frente a familias rotas: su madre está en algún lugar en Turquía, en un campo de refugiados, el padre podría estar en otro sitio, combatiendo o muerto … y los jóvenes adolescentes refugiados están aquí en Alemania … su mundo ya no existe”.

El sueño de volver a reunirse con sus padres

Alemania concede la reagrupación familiar. Algunos padres envían a sus hijos adolescentes a abrir camino, como un “portero automático”. Taim es de Alepo. Su padre murió. Su madre sigue viva. Taim, de 17 años, quiere sacarla de Siria lo más rapidamente posible: “Mi sensación al llegar a Alemania fue de felicidad, me encontré seguro aquí. Estoy muy lejos por ahora de las bombas y de la situación de peligro en mi ciudad, en Alepo. Allí vivíamos sin electricidad ni agua. Muchos de mis parientes murieron allí. Ahora, puedo llegar a algo en la vida”.

Cada vez cuesta más encontrar suficientes profesores de idiomas y familias de acogida para los refugiados menores de edad. Ciudad sin fronteras es un proyecto piloto, que utiliza teléfonos móviles para facilitar algunas informaciones básicas sobre vivienda, asistencia médica o permisos de residencia.

Taim, Mourad, Habibullah y Ahmad van a desarrollar un programa multilingüe que explica el sistema alemán de tutores legales de menores que están solos. Ahmad, de 16 años, graba la versión en lengua darí. Acaba de llegar de Afganistán. Vió como se ahogaron algunos de sus compañeros de viaje: “Hay una enorme destrucción en todo Afganistán. Mi sueño es ser ingeniero. Si lo consigo tal vez podría ayudar a reconstruir mi país, algún día, quién sabe …”.

Faisal Ahmadyar, de 18 años, también es de Afganistán. A los 15 años, su padre le pidió a alguien de confianza que lo trajera a Europa. Faisal no tenía ni idea de que su destino final era Alemania. Hoy en día ya se ocupa de explicar a los recién llegados cómo usar el transporte público. Faisal lo sabe: Alemania no es el paraíso sino un país lleno de obstáculos: “Estoy aquí desde hace casi tres años. Mi primera solicitud de asilo fue rechazada pero sigo intentándolo. Me gustaría firmar un contrato de aprendiz. Lo he intentado varias veces, pero sólo me dan negativas, porque no tengo permiso de residencia permanente. La mayoría de las empresas quieren a gente con un permiso de residencia permanente, no a mí”.

Faisal le explicó todo esto a Angela Merkel la canciller alemana. Una ONG con sede en Bonn respalda a los refugiados sin papeles y se los presenta a artesanos y empresas locales.

El futuro de muchos refugiados no está nada claro: a muchos de ellos podrían devolverlos pronto, incluso a Afganistán.

Bonus:

Yasemin Mentes helps teenager refugees

Reporter - underage refugees in Germany