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Festival de Ópera de Wexford o el arte de redescubrir obras

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Festival de Ópera de Wexford o el arte de redescubrir obras

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Irlanda puede presumir de tener uno de los eventos internacionales de música más prestigiosos: el Festival de Ópera de Wexford, que cumple ya 64

Irlanda puede presumir de tener uno de los eventos internacionales de música más prestigiosos: el Festival de Ópera de Wexford, que cumple ya 64 ediciones. Su objetivo es único: redescubrir obras, que de alguna manera, e inmerecidamente, han caído en el olvido.

Entre las operas que vuelven a la vida este año está Le Pré aux clercs, de Ferdinand Hérold. Pertenece al género francés de la ‘ópera cómica’, en el que textos hablados se entremezclan con música, con piezas cantadas. Cuando se estrenó, y durante mucho tiempo, tuvo un gran éxito solo comparable con los actuales musicales.

La ópera narra la historia de amor de Isabel y el barón de Mergy, dos jóvenes protestantes en la Francia del siglo XVI, un país aún conmocionado por la matanza del Día de San Bartolomé.

“Él es alguien, obviamente, muy cauteloso con lo que está pasando tras la masacre pero está enamorado. Es el tipo de persona… un poco como Clint Eastwood, ya sabes, tranquilo pero no te metas con él porque está dispuesto a morir por sus ideales”, apunta el tenor Nico Darmanin.

“Isabelle de Montal es impetuosa, apasionada, un poco salvaje… Es la única protestante en la corte de Francia. Cuando comenzamos a trabajar sobre el personaje teníamos esa idea de que era como una “vaquera”, que tiene ganas de correr por el campo pero se siente presa en la corte, prisionera de su incómodo ropaje. Creo que es gracioso que de golpe nos convirtamos en Clint Eastwood y una vaquera, como en el Oeste, señala una sonriente Marie-Ève Munger, soprano de esta ópera.

“Para mi esta ópera es un gran descubrimiento: es una obra que, antes de ‘Carmen’ y ‘Fausto’, fue muy importante en el repertorio francés. El reto de hoy es hacerla moderna, fresca, viva, pero la música de Herold es tan buena que recuerda a Rossini o Weber, y muestra muy bien la originalidad de un compositor romántico francés. Este es un espectáculo donde uno puede simplemente relajarse y disfrutar”, señala el director Jean-Luc Tingaud.

“La gran aria de Isabelle es, a la hora de cantarla, absolutamente extraordinaria, preciosa, una pieza virtuosa”, señala Marie-Ève Munger que finaliza diciendo: “Esta es una ópera que mezcla la dureza de las guerras de religión, que por desgracia continúan hoy en día, con la ligereza del amor, las intrigas de dos amantes para casarse… es una obra extraordinaria, realmente extraordinaria”.