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La pacto de Berlioz con el diablo y Stepeh Hawking

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Atmósfera apocalíptica en La condenación de Fausto... La obra maestra de Hector Berlioz regresa a la Ópera de París con el gran tenor Jonas Kaufmann

Atmósfera apocalíptica en La condenación de Fausto

La obra maestra de Hector Berlioz regresa a la Ópera de París con el gran tenor Jonas Kaufmann como Fausto, y el brillante bajo-barítono Bryn Terfel como Mefistófeles.

La antigua leyenda de Fausto, un alquimista y erudito tentado por el diablo, se convirtió en una rica fuente de inspiración para muchos compositores durante el romanticismo.

“Lo encuentro fascinante”, dice Jonas Kaufmann. “La pregunta fundamental que tenemos que hacernos en este contexto es ¿estamos hablando de un individuo llamado Fausto o del propio ser humano y la eterna tentación del demonio?”

En esta atrevida producción, el director de escena Alvis Hermanis eligió al físico Stephen Hawking como el Fausto del siglo XXI, y su deseo de colonizar otros planetas.

“En este caso el director tiene esta imagen de llevar a Fausto a marte con un billete de ida”, cuenta el bajo-barítono Bryn Terfel. “Esa es la condenación”.

Berlioz estuvo obsesionado con el Fausto de Goethe desde que leyó la obra. En un arranque de entusiasmo compuso ocho escenas que más tarde transformaría en esta maravilla.

“Berlioz nunca pretendió escribir una ópera, ni siquiera una pieza entera de música, solo algunas secuencias”, explica Kaufmann. “Es realmente una obra atípica para representar en un escenario, pero al mismo tiempo esta música es increíblemente intensa”.

“Es una pieza de un rompecabezas”, asegura Terfel. “Fue alguien que sin duda experimentó con la orquesta”.

“Berlioz no tuvo una vida muy fácil”, recuerda Kaufmann.“No tuvo demasiado éxito a pesar de su increíble talento, como sabemos ahora. No sabía tocar el piano, solo la flauta dulce y la guitarra, que no es lo ideal para un compositor. Considerando estas circunstancias, es asombrosa la cantidad de elementos modernos que integró en su música”.

Mientras el Fausto de Goethe es finalmente salvado, Berlioz elige un destino más oscuro para el suyo.

“Creo que Mefistófeles tiene que tener la delantera y me gusta el final de la maldición de Berlioz”, dice Terfel.

“Fue muy extravagante con el final, que se inventó totalmente”, explica Kaufmann. “En la fantasía de Berlioz, Fausto cabalga con Mefistófeles hacia el abismo, hacia el infierno, y allí son bienvenidos con cantos satánicos”.