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La crisis irano-saudí profundiza la brecha entre chiíes y suníes

De Irán a Líbano, pasando por Baréin y Yemen, la tensión entre suníes y chiíes vuelve a disparar las alertas mundiales. Aunque los desencuentros

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La crisis irano-saudí profundiza la brecha entre chiíes y suníes

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De Irán a Líbano, pasando por Baréin y Yemen, la tensión entre suníes y chiíes vuelve a disparar las alertas mundiales. Aunque los desencuentros entre Teherán y Riad no son nuevos, la ejecución del clérigo chií Nimr al-Nimr el pasado sábado, dio una vuelta de tuerca a las hostilidades que podría marcar un cambio peligroso en una región ya volátil y profundizar la brecha entre suníes y chiíes.

Los chiíes constituyen aproximadamente el 10% y el 15% de los musulmanes. Irán tiene la mayor población chií, pero también son mayoría en Irak y Bahrein y hay comunidades considerables en Kuwait, Yemen, Líbano, Qatar, Afganistán y Pakistán.

Aunque en sus encendidos sermones Nimr al-Nimr llamó al derrocamiento de la familia real saudí, instaba a sus seguidores a no usar la violencia. Su ejecución es el símbolo de la relativamente nueva “línea dura” de Arabia Saudí con la disidencia en el país y contra la influencia en la región de Irán, líder del mundo chií. Arabia Saudí es, por su parte, el poder más influyente entre los suníes, que son también mayoría en Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Yemen, Siria y Qatar.

Como aliado árabe más cercano de Estados Unidos en Oriente Medio, Arabia Saudí ha contado con ayuda militar masiva de Estados Unidos y ha tenido peso específico en la política exterior estadounidense. Pero ese equilibrio de poderes cambió en 2015, con la firma del acuerdo nuclear con Irán. Ahora los saudíes temen que Teherán utilice las decenas de miles de millones de dólares en activos congelados y las nuevas oportunidades de negocio para apoyar a grupos rebeldes chiíes en la región y desestabilizar a los gobiernos suníes, además de en la compra de armas. Irán ya da apoyo militar a las milicias chiíes en Irak, al presidente sirio, Bachar al Asad y a los rebeldes hutíes en Yemen.

Además de Siria, Yemen se ha convertido en el ejemplo más cercano de la guerra de poder entre los saudíes e Irán. El reino saudí lidera una coalición militar local destinada a derrotar al movimiento rebelde chií de los hutíes que lucha contra el Gobierno central de Saná.

Siria y Arabia Saudí junto con Estados Unidos y Turquía respaldan a grupos rebeldes suníes que se oponen a al Asad. Pero Riad también ha sido acusado de financiar en secreto a los combatientes del autodenominado Estado Islámico. La ejecución Nimr amenaza con complicar aún más todas estas cuestiones.