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Siria como tablero de las grandes potencias: Arabia Saudí anuncia su disposición a enviar soldados

Arabia Saudí tiene decidida su entrada en la Guerra de Siria. Varios cazas saudíes han despegado de la base turca de Incirlik. El ministro de Asuntos

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Siria como tablero de las grandes potencias: Arabia Saudí anuncia su disposición a enviar soldados

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Arabia Saudí tiene decidida su entrada en la Guerra de Siria. Varios cazas saudíes han despegado de la base turca de Incirlik. El ministro de Asuntos Exteriores saudí asegura que Bachar al Asad no estará en el futuro de Siria. Riad está dispuesta a una intervención sobre el terreno como asegura su ministro de Exteriores Adel Al-Jubeir: “Si la coalición liderada por Estados Unidos toma la decisión de introducir tropas de tierra en Siria, el Reino de Arabia Saudí estaría dispuesto a participar mediante el despliegue de fuerzas especiales con esas tropas”.

Ultima escalada en lo que cada vez más muestra cómo Siria se ha convertido en el campo de batalla entre grandes potencias regionales enemigas apadrinadas por sus aliados tradicionales.

Más allá y con la ignorancia plena de la tragedia del pueblo sirio se juega otra partida de poder e influencia. Pese a que ha sido denunciada la presencia de soldados rusos sobre el terreno en Siria, el primer ministro ruso Dimitry Medvedev aseguró a euronews: “Nadie quiere una nueva guerra. Una operación sobre el terreno es una larga guerra a gran escala, algo que debe ser tenido en cuenta”.
Una respuesta al secretario de Estado estadounidense John Kerry que aseguró que “Existe la posibilidad de que haya tropas adicionales sobre el terreno combatiendo a Daesh”.

En este conflicto que ha aplastado a la población siria desde hace cinco años, con decenas de grupos armados con alianzas cambiantes y un régimen defendido por Rusia, van a jugarse ahora todos los intereses geopolíticos de Oriente Medio.

Al principio las tropas y la policía del régimen de Bachar Al Asad reprimieron brutalmente a la oposición y se enfrentaron a los rebeldes del Ejército Sirio Libre.

Inmediatamente después entraron en combate una constelación de grupos rebeldes, después el llamado Estado Islámico y también los combatientes kurdos.

Mientras que el ejército sirio y los islamistas combaten contra todos, los kurdos se centran en el llamado Estado Islámico y apoyan a los rebeldes. Una situación que de compleja y variable va a pasar a caótica con la entrada en la guerra de las grandes potencias: Estados Unidos, Rusia, Turquía, Irán y Arabia Saudí.

Oficialmente todos tienen un enemigo común: el fanatismo del llamado Estado Islámico; de hecho la coalición fraguada por Estados Unidos se hizo para combatirlo. Oficialmente Rusia entró en combate, no para defender su única base naval mediterránea y al propio régimen sirio, sino para combatir a los yihadistas; como los turcos.

Pero la verdad es que sobre el terreno cada uno defiende intereses propios: Rusia bombardea rebeldes al régimen sirio sin discriminar si son islamistas o no. Turquía combate a los kurdos. Alianzas y antagonismos se entrecruzan. Pocos ideales, muchos intereses.

Estas guerras por delegación se juegan en declaraciones y en sangrientos bombardeos … por ahora. ¿Qué va a ocurrir si como ha amenazado ya Turquia, el segundo ejército de la OTAN, envía soldados sobre el terreno y las bombas rusas caen sobre ellos?
¿Qué pasará si soldados saudíes se ven cara a cara con los iraníes en el campo de batalla?

A todo ello la decisión innegociable del presidente sirio de mantenerse en el poder por encima de todo y de todos enmarca una situación en donde el ejemplo del derrumbe del Estado libio tras el asesinato de Muamar Gadafi en 2011 pesa sobre todas las partes involucradas. Pero sin duda sobre quien más pesa es sobre los propios sirios.