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Más de 110.000 civiles sirios hacinados en la frontera turco-siria

El alto el fuego y el férreo control de las fronteras de Turquía no ha frenado la huída de los civiles sirios. Este campo en el pueblo turco de

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Más de 110.000 civiles sirios hacinados en la frontera turco-siria

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El alto el fuego y el férreo control de las fronteras de Turquía no ha frenado la huída de los civiles sirios.
Este campo en el pueblo turco de Akçakale, a pocos metros de la frontera con Siria, es su primera parada. Aquí, cerca de 5500 personas viven en tiendas de campaña.

Meryem Acami acaba de escapar con sus cuatro hijos de Raqa, en manos de Dáesh. Llegaron la semana pasada. Cuando mataron a su marido, del que dependía económicamente, la situación se hizo insostenible.

Meryem Acami:
“Hace cuatro años que estamos dando vueltas. Me fuí de Deir el-Zour y de Raqa hasta Turquía. Soy viuda y mis hijos no pueden trabajar, así que me dejaron entrar. Me preguntaron a dónde quería ir y les dije que a Turquía.”

La vida en Raqa era extremadamente dura. A sus 12 años, Ferid, el mayor de los hermanos, hacía lo que podía para mantener a su familia.

Ferid Acami:
“Lo único que quiero ahora es mantener a mis hermanos, es lo único que quiero.”

Su familia no ha sido la única en atravesar la frontera. Este grupo también llegó a Deir el-Zour la semana pasada procedente de Raqa. El embarazo de la esposa de Muhammad les impulsó a huir.

Muhammed Abdulkerim:
“Tuvimos que elegir entre la muerte e irnos. Decidimos huir por todos los medios, porque nos esperaba una muerte segura. Venimos de Siria, de Deir el-Zour.
Para llegar a la frontera caminamos durante siete días. cada uno tuvo que pagar 60 mil liras sirias para pasar. Hubo gente que nos ayudó a pagar.”

Según fuentes locales, hay alrededor de 110 mil personas esperando en el campo de Oncupınar, en la frontera con Siria. Varias organizaciones humanitarias turcas gestionan los nueve campos de refugiados que hay en la zona. Además, distribuyen en Siria alimentos y pan que preparan del lado turco de la frontera.

Abdulhakim Bayram, de la fundación Beşir explica su trabajo:
“Tras los bombardeos en Alepo y Azez establecimos esta cocina en Kilis. Suministramos alimentos para diez mil personas a diario. (…) También tenemos un proyecto de establecer un nuevo campo en Siria. Continuamos nuestro trabajo allí y estamos pensando en establecer otro con un millar de tiendas de campaña “.

Bora Bayraktar, euronews:
“Las llegadas de civiles sirios continúan a pesar del estricto control de las fronteras. La prioridad de los refugiados es escapar de la guerra y encontrar un lugar seguro. Pero la prolongada guerra en Siria y las pocas posibilidades que hay de volver, hace que muchos se planteen ir a Europa.”