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George Clooney su esposa Amal visitan a refugiados en Berlín

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George Clooney su esposa Amal visitan a refugiados en Berlín

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George Clooney no sólo es una estrella de Hollywood, también sabe utilizar su popularidad para concienciar sobre la crisis humanitaria en Europa

George Clooney no sólo es una estrella de Hollywood, también sabe utilizar su popularidad para concienciar sobre la crisis humanitaria en Europa.

Después de reunirse con la canciller alemana Angela Merkel y aprovechando su paso por el Festival de Cine de Berlín, él y su mujer, la abogada especializada en derechos humanos, Amal Alamuddin, se han reunido con refugiados sirios en la capital alemana.

George y Amal, cuya familia se vio obligada a huir al Reino Unido tras la guerra en el Líbano en 1980, se han interesado por las condiciones de los refugiados, los motivos de su desarraigo y su futuro en Alemania.

“Soy descendiente irlandés. Hace 100 años todos éramos refugiados en Estados Unidos. A los irlandeses se les trató muy mal en el continente americano duranten años. Pero Estados Unidos aprendió a aceptarlos y a acatar nuevas ideas. Nuestro país es un país de inmigrantes pero creo que últimamente no ha hecho lo suficiente por recordar lo que somos y de dónde venimos. Al estar aquí y hablar con ustedes, es importante recordarles que somos y siempre hemos sido, como vosotros, inmigrantes”, asegura el actor George Clooney.

“El bombardeo fue impresionante, hubo tiros a ambos lados. Me senté en una esquina dispuesta a morir. Wissam y Judy, mis dos hijos estaban temblando. Los abracé y les dije que no quería que murieran asustados como lo estaban. Les dije que la muerte no era más que eso, muerte. Les dije que todo lo que esperaba en ese momento era una muerte por las balas, no la decapitación. Se lo suplicaba a Dios”, clama una reugiada siria.

“Era insoportable, un infierno cada vez que teníamos que salir, lo hacíamos agachados o a carreras. No podíamos soportarlo más. No había más que muerte y francotiradores. Se hizo insoportable”, relata otro refugiado.

“Me detuvieron durante dos meses y 21 días en una prisión para presos políticos. La última vez me torturaron con descargas eléctricas y quemaduras. Durante días tenía cientos de mensajes en facebook, de cómo sería mi decapitación”, cuenta otro refugiado.

“Nos gusta pensar que somos un mundo civilizado, que un país siempre analiza la situación tras terminar una tragedia para aprender lo que podría haberse hecho para impedir que suceda; pero la realidad es otra, hemos olvidado que estas personas han salido de su país, no por gusto, sino por salir de una terrible situación Muchos de ellos ya tenía su vida hecha, sus trabajos y sus familias, y todo eso se ha venido abajo, se ha desvanecido. Se ha hablado mucho de cifras desorbitadas, pero números aparte, resulta muy difícil despedirse de un niño pequeño, que llora en el suelo, mientras su madre cuenta la historia de lo que pasó, que agarre a su hija y le diga: Si muero, mejor por el tiro de una bala, que es más rápido”, concluye el actor.