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Bélgica, en el punto de mira desde el 13N en París

Bélgica se situó en el centro de la investigación inmediatamente después de los atentados del 13 de noviembre en París. Horas después, en la frontera

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Bélgica, en el punto de mira desde el 13N en París

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Bélgica se situó en el centro de la investigación inmediatamente después de los atentados del 13 de noviembre en París. Horas después, en la frontera franco-belga se reforzaron los controles, pero el presunto cerebro logístico de los ataques que causaron 130 muertos, Salah Abdeslam, consiguió pese a todo volver a Bélgica. La policía francesa le detuvo en un control en Cambrai, pero al no estar fichado, pudo proseguir su camino.

Al tiempo que se elevaba el nivel de alerta terrorista a 3, de los 4 que hay, en Bruselas, el 14 de noviembre la policía belga efectuó varios registros en Molenbeek, el barrio de Bruselas donde vivía Adeslam, y detuvo a un individuo, pero las autoridades no dieron detalles. Los días posteriores efectuaron otras detenciones, pero Salah Abdeslam seguía en paradero desconocido. El 21 de noviembre, la justicia federal belga anunció que se habían encontrado armas en un piso y la detención de una persona acusada de participación en ataques terroristas.

El ministro del Interior belga, Jan Jambon, explicaba así las medidas:
“La cuestión era por qué pasamos al nivel 4 de amenaza y el primer ministro dijo que hay indicios de que personas con armas y explosivos están en la región de Bruselas, pero no ha dado más detalles porque hay una gran cantidad de investigaciones en curso”.

Pese al apagón informativo, se supo que en la madrugada del domingo 22 de noviembre hubo 19 redadas y 16 detenciones en Molenbeek, pero también en Lieja y Charleroi, todas relacionadas con los ataques de París. Pero ni rastro de Salah Abdeslam pese al despliegue de un centenar de fuerzas policiales, soldados y fuerzas especiales.

La caza al hombre duraba ya 10 días, y Bélgica seguía obligada a mantener el nivel de alerta 3 y 4 en la región de Bruselas. Las escuelas seguían cerradas al igual que el metro, y el ejército continuaba sus patrullas por las calles de la capital. Las autoridades insistían en que un ataque inminente seguía siendo posible.

La investigación avanzaba paralelamente. El 10 de diciembre se encontraron restos de explosivos, tres cinturones como los utilizados en París y las huellas dactilares de Salah Adeslam en un piso en Schaerbeek, un barrio de Bruselas. La información no se comunicó hasta el 8 de enero de 2016.

El cerco se estrechaba cada vez más. El 15 de marzo, una operación policial franco-belga tuvo lugar en Forest, otro barrio bruselense. El argelino Mohammed Belkaïd murió en el intercambio de disparos. La policía encontró una bandera de Dáesh. Dos personas consiguieron escapar.
Por fin, el 18 de marzo, la policía lanzó un asalto en Molenbeek. Tres días despues de que detectasen las huellas dactilares de Salah Abdeslam en el apartamento de Forest. Cuatro meses después de los atentados de París, Salah Abdeslam, fue detenido en el mismo barrio de Molenbeek donde había permanecido escondido.