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Abortar en Malta: "Puede pasarle a cualquiera. Yo no soy una criminal"

El 60% de la población del archipiélago se declara en contra del aborto pero diferentes movimientos sociales piden un debate público que aborde un tema que sigue siendo tabú.

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Abortar en Malta: "Puede pasarle a cualquiera. Yo no soy una criminal"

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Las mujeres que se atreven a hablar lo hacen con la condición de que se mantenga su anominato. Explican las circunstancias por las que se vieron obligadas a abortar y las consecuencias que conllevó su decisión: “Tenía 17 años y me quedé embarazada. La decisión fue ir al Reino Unido y abortar. Algo fue mal durante el proceso porque me desperté a mitad, quería levantarme de la mesa de operaciones. Ellos me decían: no, no; y volvían a tumbarme. Y creo que se dieron prisa para acabar cuanto antes la operación. Porque al día siguiente, cuando me fuí, me dolía, y en el avión comencé a desangrarme de una forma tremenda, con muchos coágulos. Tener que hacerlo en secreto, tener tanto miedo de que te cojan, temer las consecuencias, sobre lo que dirá la gente sobre tí en una comunidad tan pequeña. Esos son traumas! No es una elección fácil, y no deberían ponernos en el lugar en el que yo estuve cuando tenía 17 años. Tan vulnerable, con tanto miedo, avergonzada. Fue la mejor decisión de mi vida. Lo fue. No me arrepiento de haberlo hecho”, explica una mujer bajo el anominato.

“Estaba a punto de cumplir 44 años… Lo hablé com mi marido, y decidimos que para nuestra familia y para nuestros 4 hijos lo mejor era abortar. Es algo muy duro, sobre todo porque no lo puedes compartir con nadie en Malta. Debes guardar el secreto como si hubieses hecho algo terrible. No me arrepiento. Yo antes era pro-vida. Jamás pensé que pudiera pasarme a mi. Pero ocurrió. Esto puede pasarle a cualquiera. Yo no soy una criminal. Soy una madre entregada y creo que lo hice sobre todo porque me importan mis cuatro hijos”, relata otra mujer, madre de familia numerosa que pasó por la experiencia.

En Malta, la interrupción voluntaria del embarazo está penado con entre 18 meses y 3 años de cárcel, incluso en caso de violación o de riesgo para la salud de la mujer. Es un tema sobre el que pesa un silencio de plomo.

El aborto en el archipiélago es realmente un tema tabú. He pasado horas, y solo en mi habitación del hotel, para intentar convencer a la gente para que hablara con nosotros, sobre todo con los que piden la despenalización del aborto. Existen , son muy activos en las redes sociales, pero no están dispuestos a desvelar su identidad.

Paul Vincenti no ha dudado en hablar. Este empresario es una de las figuras a favor del movimiento Por la vida maltés.

Su mensaje no tiene vuelta de hoja: “Para mí, y para la mayoría de la gente en Malta, que creen que la vida empieza en la concepción, es inconcebible que alguien pueda matar a otro ser humano solo porque no sea deseado. Nos consideramos pro-vida, no anti-aborto. No hay que matar. Es una equivocación matar a un niño, lo correcto es apoyar a la madre que pueda estar en esa situación”.

En este archipiélago mediterráneo, poblado por 450.000 habitantes, la maternidad se considera un culto.

Bajo los auspicios del Ministerio de la Educación, han creado un centro para ayudar a las madres adolescentes. Con edades comprendidas entre los 12 y lo 18 años, unas cincuenta menores se benefician de este programas de apoyo durante el embarazo, y en los primeros pasos de su maternidad.

“Este programa les proporciona conocimiento, no sólo para asumir su papel como madres jóvenes, sino también como estudiantes y como mujeres, y también incluso como posibles parejas en una relación y con sus familias”, comenta Melanie Bonavia, responsable de Servizz Ghozza.

Convertida en profesora, Deborah Bartolo acude de forma regular al centro donde estuvo hace 5 años, para echar una mano. “Hicimos todo el programa para convertirnos en personas más fuertes. Creo que cada vida merece nacer y que cada vida merece ser apreciada. Fue mi responsabilidad, ¿qué podemos hacer? Si buscas ayuda, la encuentras y serás capaz de salir adelante”.

No todas son capaces, ni todas quieren escoger esa opción. Y entonces optan por la clínicas británicas, o las de Sicilia, más cerca.

Los abortos calndestinos son escasos, casi inexistentes en Malta. Los que los ejecutan se exponen a 4 años de cárcel, y la prohibición definitiva de seguir ejerciendo como médicos.

En la profesión el tema es silenciado, se indigna una médico con la que logramos hablar.

Expresarse abiertamente significa exponer tu reputación o incluso el despido: “La mayor parte de la gente con la determinación de abortar lo hacen fuera. He conocido casos en los que han regresado sedadas, sangrando. Es un hecho! Uno de los temas, quizás más fáciles para discutir son los abortos negados a las madres que saben el feto no tiene posibilidades de sobrevivir. Yo misma he visto en pocas horas como nacían dos niños con encefalia, nacieron sin parte del cerebro, o con el síndrome de Edwards, que no es compatible con la vida. Son madres que los llevaron dentro y que después tuvieron que verles morir en las incubadoras. ¿Cómo te recuperas de algo así? ¿Cómo retomas tu vida después de eso?”, asegura esta médico bajo el anonimato.

Eleanor Borg es psicoterapeuta y dirige un programa de la organización pro-vida llamado “Un regalo de la vida” para apoyar a las mujeres embarazadas con dificultades. Pero también a las que eligieron abortar.

El trauma, asegura, es inevitable: “Porque en Malta abortar es ilegal, y hay mucho miedo del posible juicio; por ejemplo, si yo pasara por la experiencia de abortar. Después me lo guardaría para mi, no tendría la posibilidad de curarme por no permitirme sentirme triste. La experiencia se guarda para una misma, y los síntomas empeoran con los años, y tiene muchas implicaciones durante la vida de la mujer”.

El Gobierno de Malta excluye por el momento cualquier flexibilización de la ley. Tanto en la mayoría como en la oposición, los dos grandes partidos políticos del país se oponen. Así como el 60% de los malteses, según un sondeo reciente.

“Durante los últimos años, hemos visto ciertos grupos en la sociedad que se están movilizando. De hecho, el 60 por ciento que está en contra está mostrando un pequeño cambio. Por que hace unos años el porcentaje era mucho mayor. Aún así, ambos partidos político mantienen la misma posición. Por eso digo que necesitamos un debate público, pero para ello el grupo que quiera ver algún cambio debe trabajar en ello”, asegura Renee Laiviera, comisaria de la Comisión Nacional de Promoción de Igualdad.

Bajo el Gobierno de los trabajadores, se votaron leyes que autorizan la unión civil de parejas homosexuales, y el derecho a elegir el género de tu identidad sin condiciones.

Pero, en lo que concierne al aborto, el debate público sigue siendo un desafío.Una reticencia impuesta en parte por los valores del catolicismo en los que está impregnada esta sociedad.

Pero, no solamente por esto.

Los sociólogos con los que nos pusimos en contacto para hayar explicaciones no han accedido a vernos. Por lo que, al final, ha sido en Zabbar, un pueblo en el que la santa patrona es la Madona, donde hemos encontrado la luz, en la calle… de la Inmaculada Concepción, donde nos encontramos con Andrea Dibben.

Si la maternidad es sacralizada en Malta , no es solamente por la influencia de la religión, asegura Dibben, investigadora de política social.

A parte del peso del juicio social, el temor de ver como se imponen valores juzgados contrarios a la identidad maltesa, estuvo en el corazón de las preocupaciones durante la adhesión del país a la Unión Europea.

“Malta es un país pequeño. Por lo que elementos de control social en relación con el estigma social suele ser más acentuado que en las sociedades de mayor tamaño. También es una isla que fue colonizada durante 7000 años. Existe este elemento de miedo de ser invadidos, e incluso el elemento del concepto de invasión. Esa idea de que nuestra forma de pensar, nuestro estilo de vida, nuestra identidad nacional, nuestros comportamientos, serán erosionados por las influencias de países más liberales”, aáde Dibben.

Influencias a las que de hecho se adhiere una parte de la opinión pública.

Si la palabra sigue estando silenciada en materia de “aborto voluntario del embarazo”, es más sutíl sobre el tema de la pildora del día después, que también está prohibida en Malta.

Fundadora y administradora de un grupo reservado a mujeres en Facebook, Francesca Fenech Conti y algunas de las personas que se han adherido a la página quieren iniciar un debate público: “La píldora del día después y las medidas de contracepción de emergencia, así como los derechos reproductivos de las mujeres deben ser discutidos”.

“Necesitamos que sean especialmente las mujeres las que tomen la palabra. Creo que si queremos que se produzca un cambio tenemos que exigirlo con nuestra voz”, añade Nikita Zammit Alamango, líder del Grupo Igualdad de Oportunidades para las Mujeres en el Partido Laborista.

“Al menos, queremos empezar a hablar de la posibilidad de tener elección. Las elecciones disponibles son peligrosas, porque muchas mujeres , en lugar de recurrir a la anticoncepción de emergencia, que es una pastilla que se vende en las farmacias en otros países, ingieren una gran cantidad de pildoras anticopcetivas, lo que puede ser muy peligroso. Queremos que comience una discusión basada en la información. Por lo que esperamos estar en el prinicipio de algunos cambios en Malta, que se verán en el futuro. Para las mujeres de Malta”, concluye Fenech Conti.