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Brexit, ¿quién paga los platos rotos ?

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Brexit, ¿quién paga los platos rotos ?

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El seísmo del 23 de junio de 2016 ha puesto patas arriba el paisaje político, social, generacional y territorial del Reino Unido. Al igual que los terremotos que cambian los cursos de los ríos y los perfiles de las montañas, el voto a favor de marcharse de la Unión Europea ha dejado al descubierto, de una sacudida, la cara oculta del Reino Unido de Gran Bretaña.

En tan solo dos semanas hemos descubierto que este gran país, antigua potencia imperial, está dirigido por una clase política irresponsable, mentirosa, ávida de poder y capaz de las mas viles traiciones, sin importarle el futuro o bienestar de sus conciudadanos. Estos son sus principales representantes.

Boris Johnson.
Un ex-alcalde de la ciudad más cosmopolita –y cada vez mas europea- del mundo junto con Nueva York, por el capricho de ser primer ministro –sin tener que pasar por las urnas, dicho sea de paso- se decide en febrero, con gran pesar de su corazón, a abogar por irse de la UE. Se entrega entonces a una campaña histriónica, usando la mentira como argumento para sembrar el miedo, la xenofobia y la sed de venganza entre los perdedores de la Inglaterra postindustrial. Lamentablemente solo la victoria del Brexit lo desenmascaró. El día 24 apareció lívido ante los medios de comunicación, para anunciar que no había prisa por activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa. Acto seguido se esfumó a su casa de campo, y no volvió a comparecer hasta el jueves siguiente para anunciar que ya no quería ser primer ministro. O sea, que se rajaba y dejaba para otro u otra el lío al que tan apasionadamente se había entregado a montar.

Michael Gove
Su compañero de cruzada anti-europea, un ministro de justicia del Gobierno, le acababa de dar una puñalada por la espalda. Con gran dolor de corazón, él también, había llegado a la conclusión de que el ex-alcalde de Londres no reunía las condiciones para negociar el Brexit por lo que se veía obligado a presentar su candidatura a primer ministro, después de haber dicho reiteradas veces que no lo haría. Un personaje así solo es imaginable hablando en inglés.

Theresa May
Una ministra del interior, que no hace campaña por quedarse en la UE, pero tampoco por el Brexit, con lo cual se deduce que está por quedarse; pero en realidad no, porque es euroescéptica –es decir no cree en Europa- y además es del ala derechista del partido que ya de por si es conservador; o sea una calculadora que cuando se presenta la ocasión también quiere ser primera ministra. Y no solo, quiere ser la Dama de Hierro II. Como Margaret Thatcher, viene de la clase media y como ella sabe hablarle a esa Inglaterra del medio que quita y pone primeros ministros. Pero ya dijo: no habrá elecciones hasta el final del mandato, es decir 2020, ni artículo 50 hasta final de año, ni un nuevo referendum. Todo muy democrático.

Jeremy Corbyn
Un líder laborista, del ala izquierdista del partido, que tampoco hizo campaña por quedarse en la UE, o sí pero tan sólo para cumplir, ya que teóricamente está por la UE, pero en el fondo no es que sea euroescéptico, es que culpa a Europa de los males de su país, del dumping social provocado por los trabajadores extranjeros que vienen y quitan el trabajo de los ingleses; pero que se olvida que el que abrió las puertas a la mano de obra del Este fue Tony Blair después de pujar por la ampliacion masiva y de golpe de la UE. También se olvida el líder laborista que los recortes al « welfare » no los ha impuesto Bruselas sino el Gobierno conservador que los británicos eligieron por mayoría absoluta el año pasado.

David Cameron
Dejemos de lado al primer ministro dimisionario –en diferido-, ya no hace falta repetir lo sabido. Solo añadir que aún tuvo la cara de echarle la culpa a Europa del desafecto de los ingleses y galeses –que no de los escoceses ni norilandeses-, después de que, por enésima vez, Europa hubiera cedido a sus demandas de hacer, de nuevo, una excepción con el Reino Unido de Gran Bretaña.
Y ahora la pregunta es : ¿quién paga los platos rotos?

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