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Hungría prosigue su política antiinmigratoria, mientras la patronal reclama trabajadores extranjeros

Hungría necesita más trabajadores calificados, pero cierra sus fronteras a los inmigrantes porque no quiere que los extranjeros ocupen el puesto de los nativos.

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Hungría prosigue su política antiinmigratoria, mientras la patronal reclama trabajadores extranjeros

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Hungría necesita más trabajadores calificados, pero cierra sus fronteras a los inmigrantes porque no quiere que los extranjeros ocupen el puesto de los nativos. Esta es la gran contradicción de un país en regresión demográfica y que, además, pierde población por la emigración.

Ante este problema, la Confederación de Industriales y Empresarios Húngara (MGYOSZ) ha lanzado la propuesta de acoger ciudadanos de fuera de la Unión Europea para que aprendan los oficios necesarios.

“En muchas partes del país, actualmente hace falta fuerza laboral”, se queja a Euronews el director de Videoton Holding y vicepresidente de la confederación empresarial, Péter Lakatos. “Y no solo hacen falta trabajadores en profesiones específicas, como soldador, maniquista o cocinero, sino también personal que quiera aprender”.

Videoton Holding es el mayor grupo privado húngaro, especializado en material electrónico. La propuesta de la patronal se inspira en la que ya realiza Polonia con alrededor de un millón de ucranianos integrados en su circuito laboral.

El problema es que, de entrada, el gobierno de Viktor Orbán difunde pancartas en contra de la inmigración y para preparar el próximo referéndum del 2 de octubre en el que plantea su oposición a las cuotas decididas por Bruselas para afrontar la crisis de refugiados.

“Se trata de un problema muy complejo”, analiza Ágnes Hárs, responsable del gabinete de negocios Kopint-Tárki. “Iniciativas como la de la confederación empresarial valen la pena al menos para contarrestar la política antiinmigratoria. Pero no creo que logre el objetivo deseado”.

La confederación empresarial cifra en un cuarto las compañías con problemas para reclutar trabajadores. Al mismo tiempo, cuatrocientos mil húngaros han emigrado del país desde su entrada en la UE en 2004.

“Si al final se acude a extranjeros para que trabajen en Hungría, los expertos se preguntan cuánta gente querría venir a causa de los bajos salarios y la beligerante política migratoria del Gobierno”, concluye la corresponsal de Euronews en Budapest, Andrea Hajagos.