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Replantar secuoyas para frenar el cambio climático

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Replantar secuoyas para frenar el cambio climático

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La parte sur de la cordillera de Sierra Nevada, en California, acoge las secuoyas más antiguas y altas del mundo. Algunas miden cien metros y tienen 3000 años.

Un grupo de doce alpinistas participa de manera voluntaria en una expedición del Archivo Arcángel de Árboles Antiguos con el objetivo de recoger muestras genéticas de estos árboles.

“Creo que replantar estos árboles en todo el mundo es totalmente necesario para amortiguar el impacto del cambio climático”, asegura Tim Smit, uno de los responsables del proyecto.

Las secuoyas gigantes son consideradas el árbol perfecto para absorver gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono.

Las secuoyas pueden vivir más de tres mil años, sobreviven a los incendios, a las sequías y a las enfermedades que afectan normalmente a los árboles.

“Pensamos que su genética tiene algo especial, algo que puede ayudarnos a frenar las consecuencias del cambio climático. Si estos árboles consiguen vivir miles de años, suponemos que su genética es especial”, afirma Jacob Milarch, director del Archivo Arcángel de Árboles Antiguos.

Los alpinistas han recogido varias ramas jóvenes de estos árboles.

Ahora todo el material será trasladado al laboratorio Arcángel de Michigan. Allí las muestras serán replantadas en pequeños contenedores ricos en nutrientes.

“Éstas son las ramas que hemos recogido en la parte alta de cada secuoya. Solo hemos cogido la punta de esas ramas”, explica Jim Clark, del Archivo Arcángel.

En el laboratorio todo está listo para recibirlas. La temperatura y la humedad elegidas son ideales para que crezcan.

Pero, a pesar de ello, los científicos saben que muchas de ellas morirán. Las que sobrevivan, permanecerán en el laboratorio durante años hasta que estén listas para ser replantadas en algún lugar.

“Es un milagro biológico que estas pequeñas ramas procedan de un árbol que tiene más de tres mil años. Es como un árbol de tres mil años en miniatura. Su genética sigue siendo la misma, nada cambia. Este diminuto árbol es, genéticamente hablando, similar al árbol del que procede”, asegura Clark.

Todd Dawson es profesor de Biología Integrada en la Universidad de Berkeley, en California.

Para Dawson no está tan claro que replantar algunos árboles pueda frenar las consecuencias del cambio climático. La única solución a este problema, dice, es reducir el uso de las energías fósiles y proteger los grandes bosques tropicales.

“Nunca el clima había cambiado tan rápido como ahora, nunca en la historia de nuestro planeta. Se ha pensado en muchas soluciones rápidas a este problema. Y no creemos que un árbol que crece lentamente pueda reducir de manera importante el ritmo al que avanza el cambio climático hoy en día”, asegura.

Pero los defensores de la replantación de estas secuoyas aseguran que quedarse de brazos cruzados tampoco es una solución.

El año pasado, los equipos del Archivo Arcángel replantaron ya mil secuoyas en el oeste de Estados Unidos.

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