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Torre de Babel: talento para los idiomas

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Torre de Babel: talento para los idiomas

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En la actualidad, aprender un idioma puede ser más importante que nunca.
Puede impulsar las oportunidades para encontrar un nuevo trabajo, o ayudar a comunicarte en un mundo cada vez más interconectado.

¿Qué efectos cognitivos tiene aprender nuevos idiomas?

¿Por qué es más fácil para algunas personas que para otras aprender un nuevo idioma? ¿Existe una conexión entre la musicalidad y los lenguajes? ¿Existen algunos factores que ayudan?

Austria: en armonía con los idiomas

La musicalidad es uno de los factores clave que influyen la habilidad de aprender lenguas extranjeras.

Estamos en un pequeño estudio de música en Viena (Austria). Markus Christiner, estudiante de doctorado está investigando sobre la relación entre la música y las aptitudes lingüísticas.

“Comparamos las habilidades de los participantes para repetir un contenido nuevo, con el que no están familiarizados, con material linguístico. Por ejemplo, idiomas como el tagalo o el hindú o lenguas que no han escuchado nunca. Y después comprobamos que los músicos tocan mucho mejor”, explica Christiner.

Si de media los músicos son mejores aprendices de idiomas, los cantantes aún son mejores. Eso ocurre porque una parte de su cerebro, que responde a la imitación de la voz, está más desarrollada. Este es uno de los descubrimientos de la profesora Reiterer y de sus investigadores asociados.

La profesora Reiterer, que ahora está mejorando su español en un intercambio en el café Viena, es un buen ejemplo de su propia teoría. Habla cinco idiomas y ha grabado un disco como cantante. Aún así, el talento no es suficiente para aprender idiomas.

“Si confías únicamente en tu talento, probablemente fracasarás. Porque necesitas mucha experiencia, ejercitarse, necesitas entrenarte”, comenta Susanne Reiterer, profesora en la Universidad de Viena.

Buenas noticias para los no músicos: la habilidad de cantar es sólo uno de los factores con los que se puede mejorar el aprendizaje de un idioma.

La profesora Reiterer distingue entre 20 tipos diferentes, agrupados en 4 ramas. Existen factores biológicos como el ADN o el nivel de testosterona, factores sociales como la educación y los lingüísticos, entre los que constan la similaridad entre una lengua extranjera y la lengua materna. Y el cuarto: “Hay muchos factores como la musicalidad, la personalidad, la capacidad de trabajar la memoria, la motivación, los cuales no están ni en el dominio de lo biológico ni lo social. Yo los llamo factores psicológicos”.

Según varios estudios no hay mucha gente que no tenga un talento especial para los idiomas.

“Es una realidad bastante conocida. La mayor parte de la gente está en el medio, como promedio. El 70% tienen un talento medio, el 15% están muy por encima de la media, tienen un gran talento, y un 15% están muy por debajo”, añade Reiterer.

La profesora Reiterer y sus colaboradores también apuntan a que, a pesar de lo que se creía, aprender idiomas requiere el uso de todo el cerebro y no existe una edad límite para empezar a aprender.

“Es una imagen preconcebida en nuestra sociedad que la gente mayor ya no puede hacer nada más, de forma cognitiva o incluso su aparato locomotor. Pero creo que pueden hacer mucho más de lo que piensan. Deberían intentarlo”, concluye Reiterer.

Francia: madre y padre con idiomas diferentes

¿Ser bilingue realmente estimula la inteligencia de su hijo? Y, ¿qué ocurre con diferentes trasfondos culturales? Para saber más, vámonos a la sede de euronews en Lyon, Francia, donde trabajan muchas parejas mixtas.

En esta torre de Babel con 13 idiomas y más de 30 nacionalidades, la comunicación es la llave.

Rutina cotidiana en euronews (Lyon, Francia): Maha es libanesa, Poppy es un editor francés y Katia es una periodista rusa.
Cuando Katia llegó a Francia, hace 15 años, ya hablaba inglés e italiano. Por lo que tuvo que aprender francés. Pero entonces conoció a Ricardo en euronews, que es portugués.

“Al principio, cuando nos conocimos, hablábamos en inglés, porque ni Katia hablaba portugués, ni yo ruso. Pero cuando empezamos a aprender la lengua materna del otro, empezamos a hablar en nuestros propios idiomas. Hoy es automático. Yo le hablo en portugués y ella me responde en ruso. Y lo comprendemos todo”, explica Ricardo Figueira, periodista portugués en euronews.

Igual que sus hijos, Daniel, Alexandra y Dimitri que son trilingües desde que nacieron. ¿Ser bi o trilingüe hace que los niños sean más inteligentes? La neurocientífica Ellen Bialystok cree que no es necesariamente una cuestión de inteligencia sino de flexibilidad. Cada vez que hablas, ambos idiomas aparecen en el cerebro que debe elegir cuál es la relevante en ese momento. Cuantas más decisiones el cerebro deba tomar a diario, más flexible se convertirá el que habla. Los investigadores también creen que ayuda el hecho de enfrentarse a problemas y la capacidad de empatía.

“Como nuestros padres son internacionales, no podemos decir soy francés, soy ruso o soy portugués. Somos las tres cosas”, dice Alexandra, estudiante. A lo que su hermano Daniel añade: “Me siento más francés porque nací en Francia y he pasado la mayor parre de mi vida en escuelas francesas… Creo que soy más francés. Sé que soy también portugués y ruso, pero me siento más francés”.

Para fomentar los idiomas maternos de su madre y su padre, Katia y Ricardo eligieron el colegio internacional CSI de Lyon. 475 niños bilingües acuden a clase en primaria y a sus 8 secciones de idiomas.

Aunque la canción es en italiano porque es un estudiante italiano, Alexandra acude a clase de francés. Según su profesora de francés, estos niños, a pesar de sus diferentes raíces tienen algo en común.

“Son muy extrovertidos respecto a muchas cosas, muy curiosos, con esas ganas de descubrir la cultura y el país del otro. Es cierto que en otras escuelas en las que he trabajado cada uno pensaba más en si mismo”, explica Karen Tarcher, profesora de francés del CSI.

Además de ser abiertos y sociales, el investigador canadiense Bialystok también ha descubierto que ser bilingüe retrasa los síntomas de la enfermedad de alzheimer (no la propia enfermedad). Aunque los riesgos no desaparecen. Ante todo, los idiomas no deben mezclarse.

“El riesgo de los niños bilingües es que si en alguna ocasión la base de sus idiomas maternos no es estable, eso repercutirá sobre el otro idioma materno de forma automática generando confusiones fonéticas. Encontramos palabras en francés en la escritura. A veces intenta afrancesar las palabras”, comenta Silvia Paredes, profesora portuguesa del CSI.

Incluso los bi o trilingües necesitan un idioma fuerte, de referencia, sino se convierten en semi lingües, sin hablar bien ni uno ni otro. En ese caso, deben ir a una escuela francesa para progresar en un ambiente monolingües, explica el director del CSI.

“Hay estudios que demuestran que a menudo incluso los niños bilingües de nacimiento tienen siempre un idioma de referencia en el que se apoyan. Y si carecemos de ese idioma fuerte es mucho más complicado el aprendizaje porque en lugar de apoyarse en una lengua por encima de la otra, se tiende a mezclar un idioma con el otro. Algo que debemos evitar”, concluye Pascal Fino, director de la Escuela Internacional de Lyon CSI.

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