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La lluvia anual de meteoros de las Perseidas, un fenómeno popularmente conocido como las “lágrimas de San Lorenzo”, alcanzó su noche más intensa la madrugada del viernes 12 de agosto.

El nombre de Perseidas proviene del lugar del que los meteoros parecen emanar, la constelación de Perseo. Sin embargo, la lluvia de “estrellas fugaces” proviene de la estela que deja el cometa Swift-Tuttle.

Una lluvia de meteoros es un indicador visible del paso de un cometa por el interior del sistema solar. Al penetrar en el “perihelio”, los rayos del sol calientan las superficies congeladas de estos cuerpos celestes liberando a su vez miles de millones de pequeñas partículas de polvo. Cuando estas alcanzan la atmósfera terrestre, dejan un rastro luminoso en el cielo.

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