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China quiere demostrar su liderazgo internacional en la cumbre del G-20

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China quiere demostrar su liderazgo internacional en la cumbre del G-20

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Todo listo en Hangzhou, a 200 kilómetros de Shanghái, para acoger a los 20 jefes de Estado de los países más ricos del mundo. Solo ellos concentran el 85% de la riqueza mundial. China quiere confirmar su poder entre los grandes.

“El G-20 organizado por China será una ocasión perfecta para el país, como imperio naciente, de demostrar que puede desempeñar un papel de liderazgo en la reorganización de la economía mundial y la gobernanza global”, decía Jean-Pierre Cabestan, experto en política china.

Ese es, de hecho, el objetivo de Pekín para esta cumbre. Pero la economía mundial es frágil, el brexit no ha arreglado nada y es poco probable que del G-20 se extraigan resultados concretos a pesar de la buena voluntad del Gobierno chino.

“El objetivo es mejorar la cooperación económica internacional, enviando una fuerte señal política que ofrezca unidad, cooperación, actitud receptiva e inclusión”, expresaba el viceministo de Asuntos Exteriores chino, Li Baodong.

Presentarse como una potencia responsable y hacer olvidar el gran colapso de las bolsas de valores chinas, la devaluación del yuan y el estancamiento en su crecimiento son los retos para el gigante asiático, que aún suscita mucha desconfianza entre sus socios.

Entre los temas que probablemente sean ampliamente tratados por los dirigentes y que China desearía evitar se encuentra el de las tensiones en el mar de China Meridional. El control de Pekín sobre esas aguas alarma, desde hace tiempo, a los países de la región y a Estados Unidos.

Pero hay más asuntos sobre la mesa. La Unión Europea tiene en su agenda la crisis de los refugiados. El conflicto sirio muy probablemente también sea tratado. Dos cuestiones muy difíciles de evitar, ya que durante meses ocupan una parte importante de la escena política.

En Hangzhou, será la última oportunidad para que Obama y Putin, que no se han reunido desde noviembre de 2015, intenten limar diferencias sobre dichos asuntos, así como sobre el futuro de Bachar al Asad, a dos meses de las presidenciales estadounidenses.

Sea como fuere, la cumbre es importante para China, que pone en juego su imagen en la escena internacional y no ha escatimado esfuerzos para impresionar a sus invitados.

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