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Opinión: ¿Los robots dejarán al hombre sin trabajo?


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Opinión: ¿Los robots dejarán al hombre sin trabajo?

Escrito por Sean Welsh, investigador sobre ética robótica en la Universidad de Canterbury en Nueva Zelanda

Los robots remplazarán al hombre en numerosos puestos de trabajo, quizás en la mayoría.

Con la automatización, los robots han ido sustituyendo de manera progresiva al hombre desde la Revolución Industrial. En un futuro próximo, no será necesaria la presencia del hombre para conducir un vehículo o construir un muro. Incluso ciertas funciones intelectuales complejas en áreas como el derecho o la medicina podrán ser confiadas a robots.

Los escritores de la Oxford Business School Carl Frey y Michael Osborne creen que este fenómeno generará un desempleo masivo en áreas tecnológicas en las dos o tres próximas décadas. Estiman que la mitad de los puestos de trabajo actualmente ocupados por el hombre, incluso dos tercios, se verán amenazados por la automatización.

Cabe una pregunta: ¿la creación de nuevos empleos compensará aquellos destruidos por la robotización?

Con el tiempo se verá. Si tenemos en cuenta a Carl Frey et Michael Osborne, a medida que el coste de los robots se reduzca y aumente su capacidad, lógicamente, las empresas cesarán de contratar a hombres y adquirán robots para remplazarlos.

Por ejemplo, comenzaremos a ver camiones sin conductores por las carreteras. Los robots podrán también cargar y descargar las mercancías en los almacenes o remplazar al personal que atiende a los clientes en las tiendas.

Ese tipo de evolución en el mercado de trabajo podrá destruir millones de empleos. En ese caso, ¿qué les espera a las personas que actualmente ocupan esos puestos de trabajo? Si no se crean nuevos empleos para compensar esa pérdida, el aumento del desempleo parece ineluctable a medida que avance la robotización.

La amenaza que representa la robotización avanza a un ritmo relativamente lento pero si las predicciones comienzan a ser una realidad, entonces, los políticos y la sociedad tendrán solo unos cuantos años para replantearse esta cuestión y buscar una solución al desempleo en áreas tecnológicas.

Tim Dunlop, autor de Why the Future is Workless, dice que los gobiernos deberían de ser honestos y dejar de prometer el pleno empleo y comenzar a pensar seriamente en un mundo sin trabajo. Como otros pensadores, Dunlop aboga por el salario universal básico una medida capaz de asegurar la transición de la sociedad hacia un mundo donde el trabajo no forme parte de la actividad diaria de los hombres.

Las predicciones no son, sin embargo, aún una realidad. Puede que no tengamos de qué preocuparnos. El mercado puede seguir creando nuevos empleos, incluso, a un ritmo suficiente como para remplazar los antiguos.

Sin embargo, los expertos detectan ciertas tendencias en las áreas tecnológicas. Las empresas tecnológicas punteras consiguen buenos resultados con poco personal. YouTube, Instagram y WhatsApp fueron adquiridas por milles de millones de dólaraes aunque solo emplean a un centenar de personas. Existe el riesgo de que solo un pequeño grupo de puestos de trabajos altamente tecnológicos remplace a las masas en áreas como el transporte o el comercio.

Si el desempleo se incrementa en un 10%, luego en un 20% hasta que una de cada dos personas o dos tercios de los trabajadores se encuentren sin reales esperanzas de reintegrarse en el mercado laboral a causa de una robotización más rentable, con máquinas disponibles 24 horas al día 7 días por semana, entonces, los gobiernos verán aumentar la presión sobre sus cargas sociales.

Martin Ford, autor de The Rise of the Robots, cuenta la historia de Henry Ford II y Walter Reuther, líder del sindicato de la Unión de Trabajadores de la Automoción. Durante una visita a una nueva fábrica de coches automatizada, Ford se burló de Reuther al preguntarle: “¿Walter, cómo vas a hacer para que estos robots pagen la cuota del sindicato?” Reuther le respondió: “Henry, ¿y quién va a comprarte tus coches?”.

Ese es el verdadero problema. Si los robots hacen que el trabajo realizado por el hombre no sea competitivo, entonces, su contribución a la renta nacional caerá en picado. El economista francés Thomas Piketty, argumenta que la participación del capital en la renta nacional está ya aumentando. Según su análisis, la sociedad tiende hacia una cada vez mayor disparidad en la distribución de la rizqueza, semejante a la que existía en tiempos de Austen y Balzac. Los robots aceleran esta tendencia. Si el trabajo robotizado sustituye la fuerza laboral, puede que la participación del trabajo en la renta nacional sea, en un futuro, igual a cero. ¿Quién comprará, entonces, los productos fabricados por robots?

Por esta razón, algunas personas creen que el capital debe financiar un salario universal básico (UBI). Existen otras alternativas para financiar las prestaciones sociales como las tasas o medidas proteccionistas antirobóticas que aseguren un nivel de ingresos suficiente a los consumidores para que puedan comprar lo que el capital produce.

Los robots van a continuar remplazando a los humanos, pero la cuestión radica en si se crearán nuevos puestos de trabajo para suplir la pérdida de empleos a causa de la robotización. Si la respuesta es no, entonces, la sociedad se enfrenta a un cambio sin precedentes.

Por Sean Welsh, investigador en ética robótica en la Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda

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