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Alrededor de 1.500 inmigrantes se han refugiado en almacenes abandonados de Belgrado, la capital de Serbia, para tratar de sobrevivir a las temperaturas polares, de hasta 20 grados bajo cero, que se están registrando en la región. Grupos de hombres, sobre todo afganos, duermen en el suelo de cemento, quemando basura para calentarse, lo que genera un asfixiante humo negro.

Igualmente expuestos al frío están decenas de inmigrantes, afganos y paquistaníes, entre ellos algunos niños, que esperan en la frontera norte de Serbia, en campamentos improvisados, una oportunidad para entrar en Hungría.

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