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La comida que consumen los astronautas en la Estación Espacial Internacional no es nada atractiva pero, eso sí, cada ración debe garantizar a la tripulación una cantidad exacta de…

La comida que consumen los astronautas en la Estación Espacial Internacional no es nada atractiva pero, eso sí, cada ración debe garantizar a la tripulación una cantidad exacta de nutrientes.

Desde hace unos años las agencias espaciales intentan mejorar el aspecto de la comida de los astronautas.

La firma del chef francés Alain Ducasse, por ejemplo, trabaja desde 2004 con la Agencia Espacial Francesa en un proyecto centrado en los alimentos que viajan a bordo de la Estación Internacional.

La comida que viaja al espacio debe estar deshidratada y puede contener desde langosta hasta pato.

“Debemos tener en cuenta todos los aspectos científicos del espacio. Los alimentos deben estar muy, muy bien cocinados para eliminar toda la humedad”, explica Jerome Lacressonniere, de Ducasse Conseil.

Los alimentos que son enviados al espacio no deben tener bacterias para evitar enfermedades, no deben contener líquidos y no deben tener la forma de pequeñas partículas ya que se corre el riesgo de que éstas entren en las máquinas de la nave.

“En el espacio los sabores cambian totalmente o simplemente no existen. Y esto es algo con lo que se debe contar. Por ello todos los alimentos están preparados siempre con muchas especias”, asegura la nutricionista Corine Dubel.

El astronauta francés Thomas Pesquet, que se encuentra desde noviembre en la Estación Espacial Internacional, ha elegido su plato favorito de entre unos treinta que había preparado el equipo del chef Ducasse.

“Un hombre de unos 70 kilos necesita consumir cada día en el espacio alrededor de 2 800 calorías. Debe comer más proteínas que en la Tierra, éstas son las que garantizarán el 20% de su energía. Los lípidos el 30% y los glúcidos más o menos el 50%”, explica Dubel.

Entre los platos que podía escoger el astronauta Thomas Pesquet se encontraban vegetales en salsa de tomate picante, confit de pato o langosta con quinoa.

“Los sabores son muy diferentes en el espacio, se transforman. Por ello no ponemos sal, por ejemplo, en la quinoa. Las algas que la acompañan ya aportan la sal necesaria. Además, durante la esterilización el sabor de la sal aumentará”, afirma Lacressonniere.

Una de las preocupaciones principales a la hora de diseñar el menú de los astronautas es no incluir productos que puedan causar reacciones psicológicas.

Pero en ocasiones especiales como los cumpleaños la tripulación de la Estación Internacional degusta, por supuesto, platos especiales.

“Normalmente los astronautas son personas que comen muy bien por eso los postres, por ejemplo, les encantan. Nos piden mucho la tarta de chocolate para las ocasiones especiales. También nos piden langosta, claro para las celebraciones. Es como una comida excepcional con amigos pero en el espacio”, dice Quentin Vicas, de Ducasse Conseil.