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El "derecho al olvido" en Internet

¿Podemos controlar nuestra existencia en Internet? Con las redes sociales, los buscadores, el incremento de aplicaciones a las que otorgamos derechos al instalarlas en nuestros móviles, la transferenc

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El "derecho al olvido" en Internet

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“Hemos viajado hasta a Coruña, España, para hablar con Mario, el hombre que puso de rodillas a Google, su historia sentó un precedente jurídico.”

Cada vez que escribía su nombre en Google, una historia de los años 90 resurgía, el embargo judicial de su casa. Mario pidió al buscador que eliminara los enlaces que conducen a esa información personal antigua que le perjudicaba puesto que ya pagó sus deudas. Tras seis años de batalla judicial, en 2014, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea decidió que Mario tenía “derecho al olvido”.

“Usted sentó un precedente que cambió Europa y tuvo, de alguna manera, impacto en el mundo entero. ¿Por qué lo hizo?”, preguna Hans von der Brelie.

“Google se negó en rotundo a hacerme caso y, en ese momento, no existía nada que pudiéramos hacer al respecto. Teníamos que abrir una puerta porque, cualquier europeo que tuviera un problema con un buscador, tenía que ir a Estados Unidos. Era complejo porque se trata de un gigante y tiene un lobby poderoso. Lo que no es normal es lo que pasaba antes. Las grandes empresas del sector se comportaban como en el lejano oeste, uno hacía lo que quería y se necesitaba una ley”, explica Mario Costeja González, bloguero y abogado.

En la era digital, con la ingente cantidad de información que generan las redes sociales y el poder que otorgamos a las aplicaciones que instalamos en nuestros móviles, parece, prácticamente, imposible borrar las huellas que nuestro registro vital va dejando en internet.

Sin embargo, “el derecho al olvido”, en la Unión Europea se eleva a derecho fundamental y, en teoría, la nueva directiva sobre Protección de Datos permite a todo europeo exigir que se borre cualquier dato personal cuya utilidad no sea legítima.

En Madrid, el abogado de Mario nos explica que “el derecho al olvido” se aplica a las personas ordinarias pero no a los personajes públicos. Esto genera varias cuestiones: ¿cómo definir quien es un personaje público? y ¿cuánto tiempo debe pasar para que se considere que una información se ha quedado obsoleta y tiene el derecho a “ser olvidada”?.

“El derecho al olvido”, tras el visto bueno del Parlamento Europeo, entrará en vigor en mayo del año que viene.

“¿Cómo se materializará este refuerzo de la protección de datos de cada ciudadano europeo a partir de mayo de 2018?”, pregunta el reportero de euronews, Hans von der Brelie.

“Con el nuevo reglamento europeo de protección de datos, se extiende, de alguna manera, el alcance del derecho al olvido y afecta, no solamente a los buscadores de internet, sino a cualquier prestador de servicios de Internet a los que podrá dirigirse cualquier usuario cuya información publicada, juzgue, no sea correcta o esté obsoleta. Estos prestadores de servicios tendrán, también, que encargarse de que la información en cuestión no aparezca indexada en otros servicios que la hayan almacenado como pueden ser los buscadores de Internet, etc”, explica Joaquín Muñoz Rodríguez.

A dos de cada tres europeos le preocupa no tener control sobre su existencia en Internet.

Estamos acostumbrados a intercambiar información privada con los amigos, incluso rumores del mundo que nos rodea. En el ámbito escolar esto puede llegar a ser un problema. Es lo que nos cuenta Marta, profesora de Educación Física que ha querido proteger su verdadera identidad para hablarnos del acoso a través de internet.

Se da el caso, nos cuenta, de alumnos que hacen montajes fotográficos de carácter pornográfico con fotografías de profesores. Marta tiene miedo a perder su privacidad.

“Un padre consiguió mi número de teléfono y, a través del whatsApp, comenzó a decirme que no estaba de acuerdo con mi manera de enseñar, me faltó al respeto, me insultó. Y pasó de los insultos serios a las amenazas: “mira detrás de si caminas sola”, escribió, que tuviera cuidado porque podría tener alguna “sorpresita”. Personalmente, para mi es importante tener el control sobre mi imagen, mi vida privada.”

La asociación ANAR intenta ayudar a los niños víctimas de acoso por Internet, un fenómeno en alza desde hace tres años.

Los psicólogos constatan un incremento de casos de menores depresivos, con anorexia, automutilacones y suicidios ligados a esta problemática.

Para limitar el daño que los mensajes y las imágenes puedan ocasionar a los menores, es necesario poder borrarlos lo antes posible.

“¿Es posible controlar un contenido que se nos escapa una vez difundido en Internet?

“Cuando se trata de videos de menores de carácter sexual, la desaparición de esos videos suele ser bastante rápida y efectiva. Pero cuando se trata de mensajes con carácter ofensivo, vemos la pasividad de los administradores de las redes sociales. El problema con los menores radica en que no son conscientes de los riesgos. Para ellos es normal hablar de su vida privada, íntima en las redes sociales”, explica Leticia Mata, directora de Anar Helpline.

¿Qué pasa cuando el derecho a la privacidad choca con el derecho a la libertad de expresión? Mario dice que su lucha se centra en retomar el control de la información privada aunque su historia permanecerá ligada a este hito jurídico.

“Tras seis años, estamos satisfechos de lo que hemos logrado. Hemos abierto un camino para Europa: es importante que nos nos quedemos aquí. Tenemos que conseguir leyes para que los ciudadanos puedan retomar el control de sus datos personales y que puedan decidir lo que puede permanecer en línea o no”, explica Mario Costeja.

En teoría, limpiar nuestra historial digital es posible, la legislación europea defiende el “derecho al olvido” aunque existen bibliotecas virtuales que preservan archivos, capturas de sitios públicos de la web y recursos multimedia que quedan fuera de la jurisdicción europea.

Filming INSIDERS on Data Protection in Spain