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Un país en busca de identidad. Las elecciones holandesas y el éxito de Geert Wilders

La revolución de la extrema derecha avanza por los lugares más insospechados: el primer país en el mundo en legalizar la eutanasia y el matrimonio gay, y también el más conocido por su política tolera

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Un país en busca de identidad. Las elecciones holandesas y el éxito de Geert Wilders

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La revolución de la extrema derecha avanza por los lugares más insospechados: el primer país en el mundo en legalizar la eutanasia y el matrimonio gay, y también el más conocido por su política tolerante hacia las drogas.

Amsterdam, su capital, ha sido durante la historia el refugio seguro para los que huyen de los conflictos en sus países. Desde los judíos que escaparon de la persecución en España a los refugiados sirios de hoy.

Pero la Holanda de la tolerancia, de la libertad sexual y el “vive y deja vivir” está cambiando.

El retroceso se debe en parte al ultraderechista Geert Wilders, quien promete prohibir el Corán y detener la inmigración musulmana. Se refiere a los marroquíes como “la escoria”.

Vive bajo protección policial permanente.

Su Partido de la Libertad (PVV) ha encabezado las encuestas de gran parte de la campaña para las elecciones del 15 de marzo.

Holanda, sin embargo, es un país de gobiernos de coalición, ningún partido ha obtenido una mayoría absoluta.

Sus principales rivales se niegan a trabajar con él.

Geert Wilders ha seguido, en cierto modo, los pasos de Pim Fortuyn, quien alcanzó su apogeo político poco después de los ataques terroristas del 11 de Septiembre.

Liberal en lo social pero contrario a la inmigración y el Islam, Fortuym reconoció siempre su homosexualidad y se atrevió a hablar de temas considerados hasta ese momento, tabú.

Su partido, Holanda Habitable, encabezó las encuestas de opinión antes de las elecciones generales de 2002.

Pero 9 días antes de los comicios Fortuyn fue abatido de cinco tiros por la espalda tras salir de una entrevista de radio.

Dos años más tarde, el cineasta Theo Van Gogh fue asesinado por un islamista holandés de origen marroquí, tras una película que trataba sobre el Islam.

La libertad de expresión les costó la vida a ambos.

Y ha dejado al país algo más de una década después, preguntándose cuál es el significado de ser holandés.

La “amenaza” para “los valores” nacionales que supone la inmigración procedente de países musulmanes es la principal preocupación para el 86% de los electores, según una reciente encuesta de Ipsos.

Wilders aprovecha la pérdida de identidad para arremeter contra la inmigración, la globalización y la Unión Europea.

Euronews se ha acercado a un pequeño pueblo de las afueras de Utrecht para reunirse con uno de sus seguidores:

“Somos demasiado tolerantes. Yo soy gay, hemos sufrido mucha violencia en el pasado, pero ahora, nos acosan cada semana. Insultos, amenazas, intimidación, sólo por el hecho de ser gay. Una docena de jóvenes, entre marroquíes, turcos y somalíes me dieron una paliza en un aparcamiento. Lo he denunciado y hay dos testigos, pero de momento no hay resultados”, asegura Patrick, vecino de un pequeño pueblo de las afueras de Utrecht y partidario de PVV

De los 17 millones de habitantes en Holanda, algo más de uno de cada cinco tiene raíces fuera del país, y unos 850.000 son musulmanes.

La mayoría son ciudadanos holandeses de origen marroquí o turco.

Descendientes de los trabajadores que llegaron durante el auge económico de la posguerra:

“Al pueblo turco no le cae bien. Pero no sólo a los turcos .. españoles, marroquíes, y muchos más. Cuando vienen aquí y alguien pronuncia el nombre de “Wilders”, lo quieren matar porque habla demasiadas tonterías, y en su discurso no sólo arremete en contra del Islam sino contra otras creencias”, cuenta un panadero de uno de los barrios más críticos al PVV.

“No todos los musulmanes son malos, él (G. Wilders) odia a los musulmanes – no sé por qué – yo no odio a Geert Wilders”, asegura un anciano marroquí.

La ola de inmigración de la posguerra coincidió con el alejamiento de los holandeses de la Iglesia. Sólo el diez por ciento acude a misa con regularidad, mientras que en los años 70, lo hacía casi la mitad de la población.

Según los expertos, la religión, o mejor dicho, la falta de ella en la actualidad, ha sido el caldo de cultivo del Partido por la Libertad, también conocido por sus siglas en holandés PVV.

“No es posible entender el ascenso de este partido sin la idea de la individualización. La sociedad holandesa era una sociedad ‘pilarizada’ en el pasado, es decir, formada por grupos políticos sociales. La gente votaba por lo general al partido al que pertenecía su grupo, Antes, la religión era muy importante, había protestantes y católicos, un norte y un sur divididos. Y la religión también es muy importante cuando se trata de política. La religión que profesas tiene una gran impacto en el partido político al que votas. La gente por tanto, empieza a cambiarse de partidos, de grupo social,y una de las opciones es el voto al PVV”, opina
Matthijs Rooduijn, profesor de Sociología, Universidad de Utrecht.

Geert Wilders probablemente no estará en el próximo gobierno a menos que esté dispuesto a hacer concesiones. Pero su impacto es innegable.

Presionó al primer ministro Mark Rutte para que éste declarase que los inmigrantes que no respeten los valores holandeses deben abandonar el país.

“Primero es este grupo de personas, pero qué hacemos después de eliminar a ese grupo de personas, quién va a ser el siguiente, podrían ser mujeres, gays, negros… podría ser el cualquiera de los que amamos. El riesgo es muy elevado. Hay mucho en juego para que nos dividamos ahora”, manifiesta Silvana Hildegard, actriz y presentadora de televisión que fundó en diciembre de 2016 el partido político Artikel 1.